Paul Neira
Qué pero no el cómo

Tres cortas para un cierre de semana
En medio del fuego al cual asistimos producto de la huelga magisterial quedó intocado, casi sin rasguño alguno, el preguntarnos por el cómo se va a dar la evaluación.
Nos entrampamos todos en la pregunta de la evaluación y si está debía de ser eliminada o no. Entramos al cuerpo a cuerpo de si la evaluación continuaba o no, pero más allá de dos explicaciones técnicas sobre cómo se iba a dar la misma ese tema paso por agüita tibia. Desapercibido. Desde mi punto de vista, allí hemos dejado una caldera hirviente tapada a presión que va a ser otra bomba de tiempo. Esta vez ya no bomba de relojería, como fue armada la huelga anterior, sino potencialmente napalm puro. Las interpretaciones, variabilidad de capacidades en el territorio nacional, inexperiencia y la discrecionalidad son variables muy fuertes que van a jugar un rol muy fuerte en este primera evaluación. Finalmente si tenemos una brecha de 22,000 profesoras de inicial a la fecha, me pregunto, de donde vamos a sacar 5,000 observadores certificados para la prueba de inicial y debidamente distribuidos uniformemente a nivel nacional.
- Hoy día la Ministra va al Pleno del Congreso a responder el pliego interpelatorio. Independientemente de los resultados de este proceso, la mirada debería de centrarse en el sistema educativo, en sus posibilidades y limitaciones. De nuevo, al lado de lo que salga del proceso de hoy no perdamos de vista a ese sistema que, desde mi opinión, tiene en su centro a las próximas generaciones de Peruanos que van a seguir haciendo el Perú.
- Finalmente, hoy viernes se viene discutiendo en el Cade por la Educación un tema clave. Bajo el lema Secundaría de Primera, construyendo un proyecto de vida, un grupo de personas queremos ponernos de acuerdo que muestro modelo de secundaria está ya desactualizada y no está sirviendo no sólo al Perú, sino particularmente a nuestros jóvenes que tienen que sufrir la secundaria. Así no podemos seguir, de lo contrario vamos a continuar pretendiendo que nosotros les enseñamos y ellos, los jóvenes, pretenden que aprenden. Eso tiene que cambiar y el Cade de este año se puso la mochila a la espalda para proponer soluciones a este problema.
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