Giancarlo Peralta

Profundizar la pobreza

Por dogmatismos ideológicos totalmente alejados de la realidad y la razón

Profundizar la pobreza
Giancarlo Peralta
16 de mayo del 2023


La responsabilidad principal de los gobiernos es mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, para eso fueron elegidos. La única manera de reducir la pobreza es generar oportunidades de empleo, que sólo se logran si hay inversión productiva. Es decir, si un Gobierno promueve la inversión, garantizándole seguridad y estabilidad jurídica, la respuesta automática es la confianza. Por ende, capitales nacionales y extranjeros llegan al país para desarrollar proyectos, porque el riesgo se aminora y la previsión para incrementar la producción, mejorar y brindar mayores servicios –en el rubro que se desea participar–, contribuyen en su conjunto a generar oportunidades de empleo formal para la población económicamente activa.

Quienes se manifiestan en contra de la inversión lo hacen por dogmatismos ideológicos totalmente alejados de la realidad y la razón. Ejemplos en el Perú sobran, pero quizás el más relevante y que trasciende a la actualidad es el gas de Camisea, proyecto que tuvo que esperar más de 20 años para empezar a brindar su servicio. El mismo dogmatismo se opuso al desarrollo de Camisea con el argumento de que el gas debería beneficiar primero al Cusco.

Este argumento era falaz por dos razones principales: la primera, pretender instalar el sistema de tendido de redes de gas en el área monumental de la Ciudad Imperial es un despropósito, porque lo más probable es que a cada metro de perforación encontremos un monumento o vestigio arqueológico relevante, tal como le sucedió a la cadena hotelera Marriott, que tuvo que detener las excavaciones para la edificación de los cimientos de su hotel y reformular la altura del mismo. Segundo, porque el Cusco no cuenta con una industria que demande un volumen de gas como para pretender llevar a cabo lo anterior. Que el tema sea complejo y los cusqueños merezcan también ser beneficiados es diferente a haber postergado las oportunidades de todos los peruanos porque un discurso populista de izquierda los engañó. 

En la actualidad, el Perú atraviesa una grave crisis social, como producto de la corrupción, la ineficiencia en el gasto, la pandemia y la incapacidad para tomar decisiones acertadas que impulsen la reactivación económica. La pobreza a nivel nacional ha pasado de alrededor de 20% en el 2019 a casi 30% en el 2021 y el aún débil crecimiento del 2022 la ha llevado a 27.5%. Es decir, de cada cuatro peruanos, más de uno vive en situación de pobreza o pobreza extrema. La crisis económica que llevó a la quiebra a miles de empresas pequeñas, medianas y grandes desde el año 2019 ha incrementado la informalidad. Esto significa empleo menos remunerado y sin beneficios ni protección social alguna.

Lo más adecuado, en esta circunstancia, es que el Gobierno decida y respalde la inversión en los sectores económicos considerados dinamizadores de la economía nacional, como lo son la agroindustria, la infraestructura, la minería y la construcción. Entre los cuatro, el que más interés concita en los inversionistas es el desarrollo de los proyectos mineros, por lo que, en concordancia, el Gobierno debe darse un paso adelante y no dejarse amedrentar por quienes propugnan el caos, la violencia y el empobrecimiento del país para garantizarse un electorado que depende de la “generosidad” del aparato del Estado.

Infinidad de veces se ha demostrado que sólo el incremento de la producción genera riqueza y contribuye a la disminución de la inflación, porque al haber abundancia de productos los precios tienden a bajar, se incrementa el consumo y la demanda interna, mejorando con elo los niveles de alimentación, la salud de las personas, los aprendizajes de los estudiantes, etc.

Por su parte, la inversión en infraestructura contribuye a disminuir los costos logísticos –es decir, del traslado de mercancías y suministros– haciendo al país más competitivo con relación a productores de productos similares de otros países. La minería es el sector que impulsa el desarrollo de infraestructura y de la construcción, porque para concretar su actividad principal requiere invertir en estos dos sectores. Y la agroindustria se consolida si hay un sector de la población que dispone de mayores recursos para consumir lo que el Perú produce.

Giancarlo Peralta
16 de mayo del 2023

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