Mariana de los Ríos
Óscar Pacheco: aprender a mirar el Perú
Universidad de San Marcos rendirá homenaje al reconocido fotógrafo y maestro
Hay fotógrafos que registran la realidad y hay otros que, además, enseñan a mirarla. Óscar Pacheco Romero perteneció a esta segunda estirpe. Su reciente fallecimiento deja una obra vinculada a la fotografía documental, al estudio de la imagen y, sobre todo, a la formación de varias generaciones de jóvenes que aprendieron con él que una fotografía no es únicamente una composición técnicamente correcta, sino una manera de comprender el mundo.
Pacheco nació en Lima, en 1937. Estudió imagen, cámara e historia del cine con Armando Robles Godoy, y posteriormente amplió sus conocimientos en Inglaterra, donde estudió cinematografía y fotografía. También realizó estudios en la Universidad Politécnica de Valencia. Su trayectoria no se limitó, sin embargo, a producir fotografías. Pacheco entendió desde temprano que la cámara podía convertirse en una herramienta para conservar la memoria.
Una exposición realizada en San Marcos en 2007 reunió sus trabajos producidos entre 1975 y 2007 y mostró tres de sus principales preocupaciones: lo documental-social, el paisaje y el fotomontaje. En sus imágenes aparecían Lima y sus habitantes, escenas cotidianas, paisajes de la sierra y personajes vinculados al mundo cultural peruano.
Ese interés por el registro de la realidad tuvo también una dimensión intelectual. Pacheco investigó la historia y los usos de la fotografía y publicó trabajos académicos sobre la imagen documental, entre ellos un estudio dedicado a los ambientes histórico-religiosos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Allí reflexionó sobre la fotografía como instrumento para registrar y preservar vestigios culturales, artísticos y científicos amenazados por el deterioro, el saqueo o el olvido.
Pero acaso su legado más profundo se encuentre en sus alumnos. Durante décadas ejerció la docencia en San Marcos, donde dictó cursos de Fotografía y Taller de Iluminación, y también enseñó en la Escuela Nacional de Bellas Artes y otras instituciones. La propia universidad lo reconoció en 2018 como uno de sus profesores destacados de Comunicación Social y lo describió como un docente apasionado por la fotografía entendida como instrumento social.
Quienes pasaron por sus aulas recuerdan, sobre todo, su capacidad para descubrir el talento de cada estudiante. Pacheco no enseñaba solamente a manejar una cámara: enseñaba a observar. Sus salidas con los alumnos a Marcahuasi, Canta, Cerro Azul, Lachay, Ancón, Bujama, Callahuanca y otros lugares del país eran prolongaciones naturales del aula. Allí la fotografía se convertía en una experiencia de conocimiento: había que observar el paisaje, aproximarse a las personas, comprender una escena y decidir qué momento merecía quedar registrado.
También estaba su estudio de Barrios Altos, otro espacio de aprendizaje y conversación. Pacheco entendía que la formación artística requería técnica, pero también curiosidad, sensibilidad y perseverancia. Por eso sus comentarios ante las fotografías de sus alumnos podían ser tan importantes como una clase formal. Su enseñanza consistía, en buena medida, en ayudar a otros a confiar en su propia mirada.
San Marcos tiene razones especiales para recordar a Pacheco. En esa universidad no fue simplemente un profesor: fue parte de una tradición humanística que entiende la comunicación como una forma de interpretar la sociedad. Por ello resulta especialmente significativo que sean sus propios exalumnos quienes hayan organizado el homenaje que se realizará el martes 1 de setiembre.
La ceremonia tendrá lugar a las 5:30 de la tarde, en el auditorio del primer piso de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en la Ciudad Universitaria. Estarán presentes familiares, colegas, amigos y estudiantes de distintas promociones, además de su hija, Andrea Pacheco Derpich.
Será una oportunidad para recordar una vida dedicada a mirar, registrar y enseñar. En una época en la que millones de imágenes son producidas y descartadas diariamente, la trayectoria de Óscar Pacheco recuerda que fotografiar también puede significar preservar la memoria, interrogar la realidad y transmitir una experiencia a quienes vendrán después.
Acudir a San Marcos este martes será, por ello, una manera sencilla de reconocer esa herencia. Porque la gran importancia de Óscar Pacheco no está únicamente en sus fotografías, sino en los ojos de quienes aprendieron con él a mirar de otra manera.
















COMENTARIOS