Antero Flores-Araoz
Ojo al gas
La urgencia de nuevas exploraciones y de reducir la tramitología
El gas que consumimos o es importado o proviene de nuestras reservas de Camisea, que según los expertos son de aproximadamente 6.26 TCF. Si se mantiene el actual consumo, alcanzaría para diez años, pero si se incrementa –lo que es más que previsible– el término será menor. Esto inexorablemente nos debe llevar a hacer otras exploraciones, pues no hay nuevos lotes desde el año 2004, habiendo caído las inversiones en tal actividad exploratoria en no menos del 93% en los últimos 10 años.
El tema es grave. Ya tuvimos desabastecimiento de GLP en marzo último que, aunque por otras circunstancias, perjudicó notoriamente al suministro domiciliario, entre otros.
Tenemos que enfrentar ya el problema, para lo cual, con criterio realista, desde el Poder Ejecutivo se expidió el pasado 24 de julio la Resolución Ministerial N° 310-2026-MINEM/DM, que dispuso "Declarar de interés sectorial los proyectos de infraestructura que incrementen la capacidad de almacenamiento del Gas Licuado de Petróleo – GLP a nivel nacional por su trascendencia para el fortalecimiento de la seguridad energética y la continuidad del abastecimiento de GLP en el mercado nacional".
Complementando aquello, también se han expedido normas de declaración de emergencia temporal y focalizada de las actividades de hidrocarburos vinculadas al abastecimiento de Gas Licuado de Petróleo – GLP, como es el Decreto Supremo N° 360-2026-MINEM/DM. Igualmente, tenemos medidas excepcionales determinadas por la Resolución N° 157-2026-OC.
Es indispensable e impostergable que se autoricen nuevas exploraciones, incluso en el zócalo continental, aprobándose condiciones que sean competitivas y que incentiven nuevos emprendimientos gasíferos.
Por lo pronto, en el Callao, Zeta Gas Andino, con capitales provenientes del extranjero, triplicará su capacidad de almacenamiento de Gas Licuado de Petróleo a fin de cooperar con el suministro del producto y que no se afecte, por lo menos, al consumo domiciliario.
Sea para exploración, como para explotación, e igualmente para almacenamiento y distribución, se requiere celeridad en todo lo que es tramitología, incluso en las dependencias de la Marina, que tienen competencias administrativas desde DICAPI y otras entidades, pues deben expedirse autorizaciones para ductos submarinos, entre otros. Por la urgencia e interés sectorial, debe dárseles máxima prioridad.
El nuevo gobierno nacional, tanto a través de la Presidenta de la República, Keiko Fujimori, en su discurso de asunción del mando el pasado 28 de julio ante el Congreso de la República, como más recientemente el Presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, al concurrir a la Cámara de Diputados el 20 de agosto en curso, se han referido a los excesos en la tramitología oficial. Se refieren a los trámites muchas veces innecesarios, a la multiplicidad de permisos y a tantas acciones oficiales que desmotivan a los administrados e inversionistas, que son los que generan el trabajo y nos llevan al bienestar.
Aquí, en todo lo que se refiere al gas, tenemos la oportunidad de saber si se trata de simples palabras o si realmente es un propósito firme que se hará realidad. Esperemos que sea esto último, por el bien del país, pues ya los peruanos estamos hasta la coronilla de tanta promesa -en anteriores gobiernos- que ha quedado solo en papel mojado.
















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