Berit Knudsen
Orden liberal en fase realista
Antes las reglas limitaban el uso del poder, ahora el poder cambia las reglas
El discurso de Donald Trump en el Foro Económico Mundial de Davos no fue una pieza retórica del multilateralismo económico ni un alegato contra el liberalismo en abstracto. Con inusual claridad, mostró que el orden liberal surgido en la Guerra Fría está siendo reformulado, alterando su contenido doctrinal.
Durante décadas el orden se apoyó en una secuencia clara: reglas y luego resultados. La legitimidad política descansaba en normas, procedimientos, consensos multilaterales y compromisos estables, incluso con resultados económicos modestos o desiguales. Trump invierte la lógica. La legitimidad deja de derivar del respeto a las reglas y pasa a definirse por variables de desempeño: crecimiento acelerado, baja inflación, control fronterizo, reindustrialización y reducción del déficit. Las reglas no desaparecen, quedan supeditadas a la producción de prosperidad visible. El sistema normativo liberal se transforma en un sistema de resultados.
En comercio internacional, el liberalismo clásico promovía la apertura como principio y el multilateralismo como método. Para Trump, los aranceles no son una anomalía proteccionista, sino una herramienta legítima para corregir desequilibrios. Las tarifas reducen déficits, fuerzan acuerdos bilaterales y atraen inversiones hacia Estados Unidos. El libre comercio se condiciona al interés nacional.
En el campo energético, donde el liberalismo tardío elevó la agenda climática a imperativo estructural, la energía vuelve a ser tratada como infraestructura de poder. Petróleo, gas y energía nuclear se presentan como condiciones para el crecimiento, la competitividad industrial y la seguridad nacional. La agenda climática no desaparece, queda subordinada a disponibilidad, precio y control doméstico. Esta transición reordena prioridades.
En materia de alianzas, el orden liberal entendía a la OTAN y las relaciones transatlánticas como una comunidad de valores, donde la solidaridad precedía al cálculo. Trump reintroduce una lógica contractual: protección a cambio de contribuciones medibles y verificables. Los fundamentos dejan de ser identitarios y pasan a ser transaccionales. Sin abandonar alianzas, se reinterpretan con criterios de costo-beneficio.
El caso de Groenlandia, más allá de la viabilidad política, plantea la adquisición territorial como opción legítima, marcando una profunda ruptura doctrinal. Desde 1945 la estabilidad territorial fue un principio casi intocable entre democracias. Trump reintroduce la idea de la propiedad territorial como instrumento de seguridad al servicio de intereses estratégicos. Más que un llamado a la expansión normaliza una lógica ausente en el vocabulario liberal reciente.
La migración es presentada como política interna con efectos directos sobre la economía y la vida cotidiana, antes que imperativo humanitario o solución demográfica. Sin negar derechos individuales, el foco se desplaza al impacto en empleo, gasto público, vivienda y convivencia social. El ciudadano vuelve a ser el principal referente de la decisión política y la frontera recupera su función como herramienta de orden y gestión estatal. El lenguaje liberal se mantiene, pero el énfasis se desplaza hacia la estabilidad interna.
En conjunto, el discurso no anuncia el fin del liberalismo, sino su transformación. Las instituciones permanecen, pero cambia el significado operativo de conceptos como mercado, alianza, crecimiento o libertad. Donde antes las reglas limitaban el uso del poder, ahora el poder redefine las reglas. Donde la asimetría se disimulaba bajo consensos, hoy se expone y se utiliza.
En Davos no se sustituye el liberalismo por un sistema autoritario ni por un aislacionismo clásico, emerge una versión más dura, nacionalizada y explícitamente transaccional del propio liberalismo. Conserva su lenguaje, pero deja atrás varias de sus premisas fundacionales. Comprender este cambio exige reconocer que el centro de gravedad doctrinal del orden internacional se está desplazando desde el interior del sistema.
















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