Berit Knudsen
Moldavia y la expansión de la órbita rusa
Una Moldavia bajo influencia rusa facilitaría el aislamiento de Ucrania

Moldavia, pequeña nación ubicada entre Rumania y Ucrania, es considerada por Moscú como área de interés estratégico, lo que explica la intensa lucha por el control político y social del país. Este es solo un ejemplo de los intentos rusos por expandir su influencia.
Moldavia formó parte de la Unión Soviética, y tras su colapso en 1991 se encontró en una encrucijada geopolítica con una población mayoritaria de habla rumana que mira hacia Europa y un decreciente 30% de habla rusa usada como canal para la influencia de Moscú. Rusia aprovecha estas divisiones lingüísticas y culturales para controlar el rumbo político.
El apoyo a partidos y candidatos prorrusos, a través de financiamiento clandestino y campañas de desinformación, intenta debilitar a los líderes prooccidentales, como la presidenta Maia Sandu, que se acerca a la Unión Europea. Las elecciones presidenciales y el referéndum de noviembre de 2024 dieron un nuevo triunfo a Sandu y al deseo moldavo de adhesión a la Unión Europea.
El "arma energética" empleada por Rusia para presionar es el gas natural, manipulando precios y suministros, generando inestabilidad económica y social para fomentar el descontento con el que el Kremlin promueve figuras políticas afines. Transnistria, región separatista en la frontera oriental moldava, es el equivalente al Donbass y Saporiya ucraniano, instrumento de la estrategia rusa. Declaró su independencia en 1990 con apoyo militar y político ruso, presencia de tropas que sirven como herramienta de coerción, permitiendo a Moscú ejercer presión militar sobre el gobierno moldavo. Este conflicto limita el ingreso de Moldavia a la Unión Europea, proceso que sigue en evaluación.
La manipulación de la información y propaganda son tácticas utilizadas por los medios de comunicación en idioma ruso, campañas en redes sociales con las que el Kremlin difunde narrativas para exacerbar las divisiones internas desacreditando al gobierno. La desinformación busca generar miedo y desconfianza, presentando a Occidente como una amenaza y a Rusia como aliado natural.
La importancia de Moldavia para Rusia radica también en su posición geográfica, porque comparte extensas fronteras con Ucrania, y su alineación con Moscú podría alterar el equilibrio militar y político en la región. Una Moldavia bajo influencia rusa facilitaría el aislamiento de Ucrania, fortaleciendo la posición de Rusia en el Mar Negro, aumentando su capacidad para proyectar poder y posiblemente amenazar a otros países vecinos como Georgia o los estados bálticos. Por ello Moldavia ha apoyado a Ucrania, dando facilidades durante la guerra con ayuda humanitaria a los desplazados.
Frente a estas tácticas, Occidente y los aliados de Moldavia buscan contrarrestar la influencia rusa sin socavar los principios democráticos y su soberanía. El apoyo a la independencia energética, promoción de medios de comunicación independientes y el fortalecimiento de las instituciones democráticas son esenciales para resistir la presión externa.
Moldavia se encuentra en un punto crítico, y sus elecciones y decisiones actuales tendrán un impacto duradero en su futuro y en la estabilidad de Europa del Este. La lucha por el control de Moldavia es emblemática de los métodos que Rusia emplea para expandir su influencia: intervención política, presión económica, manipulación de conflictos congelados y propaganda. Comprender estos mecanismos permite entender los peligros que enfrenta no solo Moldavia, sino también otras naciones en la órbita de influencia rusa, como Ucrania y Georgia.
COMENTARIOS