Juan Sheput
Mario Vizcarra no puede postular
Fue condenado por peculado en el año 2005
La corrupción en nuestro país está desatada desde hace muchos años. Podría asegurar que inclusive en el Perú los funcionarios públicos tienen estímulos para ser corruptos, pues cuando cometen actos contra la fe pública, el Estado les paga los abogados defensores.
Con el ánimo de evitar la ola de corrupción que padecemos, en enero del 2018 el Congreso aprobó por insistencia lo que es ahora la Ley 30717, que impide que aquellos que han cometido delitos de narcotráfico, violencia sexual o corrupción y hayan tenido condena por ello puedan acceder a un puesto de representación popular. La “rehabilitación” no los faculta para una nueva oportunidad.
Desde que se aprobó, el Jurado Nacional de Elecciones ha venido aplicando esa Ley a una serie de postulantes, con un criterio que desde mi punto de vista responde al espíritu del debate: merecemos una función pública honesta y no se le puede dar segundas oportunidades a quienes hayan faltado a ella.
Por eso me extraña que en la actualidad se haya abierto un debate en torno a la candidatura de Mario Vizcarra al Senado y a la presidencia de la República. El hermano del expresidente fue condenado en el año 2005 por peculado, cumplió su condena (a la que no apeló) y, según la ley, no puede ser candidato así haya cumplido con el mandato judicial. Se pretende buscar resquicios constitucionales o vacíos legales, inclusive argumentos políticos para pretender que la candidatura del señor Mario Vizcarra siga adelante. Eso sería inaceptable, desde el punto de vista jurídico, político y también respecto a la moral y ética de la Nación.
Permitir que el señor Mario Vizcarra candidatee, rechazando las tachas presentadas, sería abrir las puertas a un número inimaginable de violadores, narcotraficantes o corruptos que ya han cumplido su condena y están, como dicen ahora de manera eufemística, “rehabilitados”. El Jurado Nacional de Elecciones se convertiría así en el facilitador de la destrucción moral de la Nación. Gobierno, cámaras legislativas, alcaldía y gobernaciones regionales podrían coger nuevamente a corruptos de todo pelaje. Permitir que Mario Vizcarra postule sería el referente que necesita la corrupción política para cobijar sus deseos de regresar al poder.
Confío en que el Jurado Nacional de Elecciones esté evaluando esta situación, pensando en los efectos de su definición. No se trata aquí de ganarle a los corruptos en la cancha, como dicen algunos ingenuos o cómplices. La corrupción juega con la cancha desnivelada a su favor. Hay que actuar con respeto a la ley y empezar a luchar contra un flagelo que nos impide progresar: la corrupción pública. Mario Vizcarra no puede postular ni merece una nueva oportunidad.
Ing. Juan Sheput
PD: Con esta columna me despido hasta después de la culminación del actual proceso electoral. He decidido postular con el No. 4 al Senado por País Para Todos, y ello me obliga, éticamente, a dejar de lado este espacio que tanto valoro y respeto.
















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