Cecilia Bákula
Magda Portal: Vanguardia literaria y acción política
La destacada escritora peruana que nació hace 126 años
La vida y la obra de esta mujer, a la que asociamos con la vanguardia literaria y a la acción política, merece nuestra atención. Ella perteneció a una generación en la que las mujeres poco a poco iban abriéndose campo, se hacían escuchar y tenían participación en diversos sectores, y nada de ello les fue fácli. Pero Magda Portal era una aguerrida persona dispuesta a dar la batalla y cuyas capacidades, inteligencia y voluntad la han convertido en un referente de acción inteligente y decidida.
María Magdalena Julia del Portal Moreno nació en Barranco, el 27 de mayo de 1900. Un año por demás emblemático, pues no solo era el cambio de siglo, sino que en el Perú se asocia al surgimiento de la Generación del 900, a los que se llamó también “arielistas”, en tanto eran seguidores de las posturas y el modernismo que había desarrollado el uruguayo José Enrique Rodó, en su obra Ariel, publicada inicialmente en el mismo año 1900 y que fue influencia determinante en la política y la acción cultural del continente. En el Perú, esa generación estuvo conformada por ilustres personajes como Luis E. Valcárcel, Horacio Urteaga, Julio C. Tello, Francisco García Calderón, Víctor Andrés Belaúnde, José Gálvez Barrenechea y Mariano Iberico, de cuyas ideas y escritos, Magda bebió con avidez. Se trataba de una generación que enfrentaba el país luego de la herida que había significado la Guerra del Pacífico y que buscaba una senda positiva y moderna de reconstrucción nacional.
Mucha de la información sobre la vida de Magda Portal la leemos en una obra de gran interés que ella tituló La vida que yo viví(*) en la que narra con excelente estilo y una prosa atrayente, precisamente esa vida dura y de combate que vivió a plenitud. Fue hija de una familia numerosa, de clase media y quedó huérfana de padre a los 5 años y en una situación económica muy precaria que le enseñó en la práctica a ser una mujer de acción y decidida a hacerse respetar.
Sus años de juventud y los de plenitud inicial se desarrollan en la época del gobierno de Leguía, entre los años entre 1920 y 1940 en los que destaca, principalmente, su contacto con la Universidad de San Marcos, con los sectores populares que le enseñaron a tener acción en la lucha social. Fue en ese singular contexto en el que ella recuerda lo que le significó la figura de Haya de la Torre quien le impactó desde el primer momento que lo vio en una manifestación.
Tal como indica Yolanda Westphalen en el estudio introductorio al libro biográfico que señalamos, que Magda “… quiere forjar una representación textual del pasado, pero no una sucesión de hechos ordenados cronológicamente sino de un tiempo recobrado. Los trazos cortados de su vida producen un efecto mayor de realidad que muchos documentos porque deconstruye la historia oficial, nos presenta la intrahistoria, y, además, desde el punto de vista de la lucha de una mujer que ha tratado de ser borrada de la película. En realidad, lo que Magda reivindica con este texto es el derecho a la autorrepresentación”. Y esta última frase es determinante para entender la importancia de los documentos que nuestro personaje dejó: la voluntad de que su voz fuera escuchada y conocida. Ella no busca dejar para la posteridad una secuencia cronológica de hechos, sino, más bien, un penetrante desarrollo de emociones propias de lo que va viviendo.
Un momento determinante en su vida será el ingreso a la Universidad Nacional de San Marcos en 1923, en donde pudo hacerse un espacio y levantar su voz, sobre todo cuando en 1924 concursó en una edición de Juegos Florales y se premió su poemario titulado “Ánima absorta”; no obstante el reconocimiento por parte del jurado, ella rechazó recibir el merecido premio cuando supo que este sería entregado por el presidente Leguía a quien se identificaba como dictador. Así iba marcando y definiendo sus actos y su postura.
Magda se casó con Federico Bolaños con quien tuvo una hija y luego asumió un compromiso con Reynaldo Bolaños, luchador social conocido con el seudónimo de Serafín Delmar. En esa época escribe incesantemente y publica algunas de sus obras de mayor interés literario, incluyendo su participación en la revista Amauta que por entonces dirigía José Carlos Mariátegui quien la introdujo con el activismo político y en el comunismo que luego abandonó, no obstante haber sufrido en 1927 el exilio a Cuba, por su participación política en las filas de la ideología de Mariátegui.
No cabe duda que la literatura y la poesía serían los motores de su vida y lo señala así en una de sus obras titulada Trazos corTados: “…toda mi poesía está impregnada de sentimientos de solidaridad y de protesta, bajo el río profundo del dolor que fue mi más cercano compañero. Todos saben que de poeta derivé en luchadora social, sin abandonar la poesía.” Este texto es relevante porque la opción por la vida política va a determinar que, en mucho, Magda Portal se decida principalmente por la acción lo que significa que su producción poética, quedó un tanto relegada, no por decisión íntima, sino por convicción respecto a su accionar en la vida política.
Magda Portal que había quedado impresionada por la figura de Haya de la Torre al escucharlo en una manifestación pública, lo conocerá en San Marcos y posteriormente tendrán una mayor cercanía a partir de su encuentro en México donde ella vivió un segundo exilio y Víctor Raúl había llegado deportado por Leguía. Ella valoraba el pensamiento “claro y simple” de Haya cuando organizó la federación de estudiantes y denunciaba los peligros del imperialismo. Estando ambos en la capital azteca, suscribieron el llamado ”plan de México” y Portal se comprometió activamente con el APRA, que si bien nace en México, se funda en Lima de manera oficial.
Haya de la Torre le va a sugerir que elija entre la actividad política constante y la poesía y ella responde con radicalidad, como había sido su invariable conducta y así dedicó un largo periodo de su vida al partido aprista en el que fue la única mujer integrante del Comité Ejecutivo Nacional como secretaria de Asuntos Femeninos. Ello le llevó a organizar en 1946 la primera convención de mujeres que luchaban por ganarse un espacio real en la participación política. No obstante su tenacidad, no logró convencer a los líderes de entonces de su voluntad de participar, por derecho propio, en un activismo mayor y en 1948 se apartó del partido de Haya quien había señalado que en tanto las mujeres no votaban, no podían ser consideradas como miembros plenos del Partido Aprista sino tan solo como simpatizantes. Esa ruptura fue definitiva y Portal retomó su intensa obra poética pues ella tenía muy claro que la lucha por los derechos de las mujeres, era un punto de no retorno. Cabe destacar la belleza y profundidad de su “Canto aprista”, que plasma la reciedumbre del hombre americano, sus raíces y su convicción de lucha política y reivindicatoria de la propia historia. Ese poema apareció en 1945 en Costa del Sur, editado en Chile.
Vuelta a la poesía, su vida fue muy dolorosa y entre los momentos más tristes estará el suicidio de su única hija Gloria, hecho del que no se recuperó ni volvió a hablar, a pesar de que su producción literaria empezó a ser más difundida y ella, como autora y activista, recibió reconocimientos importantes, tanto por la calidad misma de los escritos como por su radical compromiso con la lucha por los derechos de la mujer. Magda Portal falleció el 11 de julio de 1989 y la lectura de su obra sigue siendo un deber y una necesidad; su contenido sigue teniendo actualidad, la agudeza de sus expresiones y la belleza de la construcción literaria de sus poemas, nos obliga a descubrirla nuevamente y apreciarla en todo el valor que significa una voz femenina entonces.
* Se puede acceder libremente a una edición reciente del libro que referimos en el siguiente enlace. Esta edición cuenta con un interesante y útil estudio introductorio de Yolanda Westphalen.
















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