Uri Landman
Los 200
El número de miles de peruanos muertos por Covid

Seguramente estarán pensando en la película de acción épica “300”, protagonizada por Gerard Butler, que narra la batalla de las Termópilas. La película cuenta la historia del rey Leónidas y sus 300 guerreros espartanos, que pelearon a muerte contra el “dios-rey” persa Jerjes y su ejército de más de 100,000 soldados.
La batalla de las Termópilas tuvo lugar en agosto de 480 a.c., cuando 7,000 griegos liderados por Leónidas I se enfrentaron a un ejército de 2.8 millones de persas en el paso de las Termópilas. Las bajas persas fueron considerables, no así en el lado griego. Un residente llamado Efialtes traicionó a los griegos mostrando a los invasores un pequeño camino que los llevaría a la retaguardia del ejército espartano. Sabiendo que sus líneas iban a ser sobrepasadas, Leónidas despachó al ejército griego, quedándose con 300 espartanos para proteger la retirada. Bien sabemos que el ejército persa derrotó a Leónidas y sus hombres.
Pero el título de mi artículo no se refiere a 200 soldados peruanos que hayan defendido la patria ante el enemigo; más bien se refiere al vergonzoso y lamentable número de 200,000 peruanos que han fallecido a causa del Covid 19, según cifras del Ministerio de Salud. ¿Quién o quiénes son los responsables de tantas muertes?, ¿Qué se está haciendo al respecto? ¿Cómo se ha castigado a los responsables? La respuesta es más vergonzosa que la pregunta. No se está haciendo nada. Ellos siguen con sus vidas como si nada hubiera pasado.
Algunos dirán que el Covid fue un evento de alcance mundial, lo cual es cierto, y que los diferentes gobiernos y sus autoridades en el mundo lo enfrentaron sin tener una idea clara de lo que se debía hacer. Sin embargo, la ineptitud, la falta de transparencia, corrupción, las medidas sanitarias embarradas de tintes ideológicos y el desprecio a la vida de los peruanos caracterizaron la política de lucha contra la pandemia del gobierno de Vizcarra, que nos ubicó como el mayor índice de muertes en el mundo (víctimas/número de pobladores).
Los países desarrollados basan sus decisiones en la ciencia; en el Perú, personajes nefastos de izquierda, como Farid Matuk, miembro del comando Covid, recomendó que los hombres y mujeres salgan a la calle de manera alternada a realizar sus compras “para acabar con el patriarcado en la sociedad”. En lugar de extender las horas de atención para que la gente tuviera más tiempo de hacer compras, aquí se limitaron.
Según afirman los científicos, las pruebas rápidas no sirven para detectar casos tempranos de Covid –a diferencia de las moleculares–, pero el gobierno de Vizcarra compró millones de estas. Y en su afán de demostrar que estaban haciendo algo contra la pandemia, Vizcarra decretó la cuarentena más larga de la lucha contra el Covid, confinando a todos en sus casas, sin tomar en cuenta que la mayoría sobrevive con su trabajo del día a día. Luego, ante la crisis económica generada por ellos mismos, empezaron a regalar “bonos”, obligando a la población a hacer colas gigantescas nuevamente, lo que resultó otra fuente de contagios.
Como si todo lo anterior no fuera suficiente, el gobierno de Vizcarra nunca llegó a cerrar las negociaciones con Pfizer para adquirir su vacuna. Él se vacunó a escondidas en Palacio y compró un ínfimo lote de vacunas Sinopharm, que tienen la más baja efectividad de todas las vacunas.
Se pensó que las cosas mejorarían con Sagasti, pero no fue así. No olvidemos que la Ministra Mazzetti declaró que ella “sería la última en vacunarse”; y al poco tiempo, se descubrió que se había vacunado a escondidas, al igual que la canciller Astete y el mismo Vizcarra.
Si bien todos apreciamos vivir en una democracia, me gustaría vivir en la época de Esparta, donde los traidores eran colgados o decapitados. Como decía el gran Leónidas antes de empujar a sus enemigos de una patada al foso ¡Esto es Esparta!
COMENTARIOS