Silvana Pareja

La memoria corta y el riesgo de repetir la historia

¿Apostaremos nuevamente por un salto al vacío?

La memoria corta y el riesgo de repetir la historia
Silvana Pareja
05 de junio del 2026

 

“La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”. La frase de Milan Kundera parece describir con precisión uno de los mayores riesgos del Perú actual: olvidar demasiado rápido. Han pasado apenas algunos años desde una de las crisis políticas más graves de nuestra historia reciente y, aun así, algunos vuelven a mirar propuestas radicales como si el costo de improvisar con el país hubiese sido insignificante. Como si el deterioro institucional y económico vivido hubiera sido un episodio menor y no una advertencia dolorosa.

Hoy algunos intentan convencernos de que Roberto Sánchez representa la “esperanza popular”, el “cambio verdadero” o la tan repetida “igualdad para todos”. Pero conviene detenernos un momento y formular una pregunta elemental: ¿acaso el resto de peruanos no quiere también un país más justo? ¿Quién podría estar a favor de la pobreza, la desigualdad o la exclusión? Nadie.

Todos aspiramos a una sociedad con mayores oportunidades, menos brechas sociales y más movilidad económica. El verdadero debate está en el camino que se propone para alcanzarlo. Porque existe una diferencia enorme entre construir prosperidad y fomentar dependencia, entre crear oportunidades sostenibles y normalizar modelos donde el ciudadano termina subordinado a la incertidumbre política o al asistencialismo permanente. El peruano necesita estabilidad, empleo, seguridad jurídica y un Estado que facilite el crecimiento del emprendedor y del pequeño empresario. No necesita incertidumbre económica ni discursos sin una hoja de ruta clara.

Lo verdaderamente inquietante de Roberto Sánchez no es únicamente el discurso, sino el proyecto político que representa y el nivel de incertidumbre que arrastra consigo. Porque más allá de las consignas emocionales, el país necesita respuestas concretas. ¿Dónde está la estrategia económica seria? ¿Cómo se garantizará empleo, inversión y estabilidad? ¿Cuál es el plan frente a la inseguridad ciudadana, la informalidad laboral o la desaceleración económica? ¿Qué ocurrirá con instituciones fundamentales para la estabilidad financiera y la confianza de los mercados?

La confianza económica tarda años en construirse y puede deteriorarse en semanas. Y cuando eso ocurre, quienes más sufren no son quienes tienen privilegios, sino las familias que viven del trabajo diario, del pequeño negocio o del esfuerzo constante para salir adelante.

Quizá lo más preocupante sea escuchar a quienes afirman con tranquilidad: “No importa si gana, igual el Congreso lo vaca”. ¿De verdad no aprendimos nada? El poder no funciona así. Una vez instalado en Palacio, cualquier presidente adquiere capacidad de negociación y margen suficiente para sostenerse. Apostar a una eventual vacancia no es una estrategia política; es una irresponsabilidad.

El Perú ya pagó demasiado caro el precio de la improvisación. Apostar nuevamente por un salto al vacío no sería esperanza, sino un grave error. El país necesita ciudadanos que voten con memoria, razón y responsabilidad.

Silvana Pareja
05 de junio del 2026

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