Gustavo Rodríguez García

La izquierda bruta y achorada

La izquierda bruta y achorada
Gustavo Rodríguez García
06 de octubre del 2014

Fracasó estrategia torpe de dividír a peruanos entre “decentes” y “corruptos”

El señor Emrique Cornejo ha logrado una victoria que merecería ríos de tinta para el análisis. En primer lugar, resulta extraño referirnos a la victoria de Cornejo a pesar de que el candidato electo sea Castañeda. Sin embargo, el resultado expresa, creo, dos aspectos de importancia capital: en primer lugar, la madurez del electorado al ponderar propuestas y capacidad expositiva. El resultado obtenido por Cornejo no es el resultado obtenido por su partido. Es la expresión de lo que su desempeño ha conseguido.

Por otro lado, y aunque lo he escuchado en otros análisis, creo que la victoria de Castañeda es realmente la derrota clara de Villarán. La señora Villarán, relegada a una posición de elocuente fracaso, ha recibido un mensaje claro de la población limeña. Los limeños no quieren una gestión de salón sino una gestión proactiva que desarrolle obras concretas que modernicen la ciudad. La campaña de Villarán ha sido una campaña, a mi juicio, torpe. Torpe porque su planteamiento trazaba una línea entre la decencia y la indecencia, entre la honestidad y el supuesto “robo”.

Lima no quiere sermones moralistas, quiere resultados. Y, la verdad, es que Lima necesita resultados. Lima no necesita un gobierno municipal prepotente que acuse a los que opten por una opción política distinta como casi cómplices de la corrupción. Me lo he preguntado antes y lo vuelvo a preguntar ahora: ¿realmente creía la señora Villarán que ganaría? ¿tan cegado era su análisis y cálculo político?

El panorama es interesante: ganó el que se presentó como gestor, como constructor, como emprendedor. Y el electorado premió a quién se presentó como técnico, como hombre con ideas, con propuestas, como cambio serio. Finalmente, el electorado castigó -¡y de qué manera!- a quién se presentó con soberbia cubierta por un manto de supuesta honestidad y limpieza. La izquierda, en torno a Villarán, de manera torpe, a mi entender, se juntó con el partido del señor Toledo minando precisamente el discurso de limpieza que quería explotar. La izquierda, en torno a Villarán, pretendió atropellar con un discurso de “buenos y santos” contra “malos y corruptos”. En buena cuenta, la gran perdedora ha sido la “izquierda bruta y achorada”.

Por Gustavo Rodríguez García

Gustavo Rodríguez García
06 de octubre del 2014

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