Paul Neira
La construcción de un sistema educativo

Reforma, cambio educativo y huelga magisterial
Uno de los grandes retos que tiene una sociedad organizada es asegurar la perpetuación de su historia, sus valores, lógicas y procesos; esas cosas que la hacen única e irrepetible. Las herramientas clave en dicho proceso siempre han sido la educación y los sistemas que creamos alrededor de ellas. Las discusiones alrededor de estas, sus roles y posibilidades siempre han estado en el centro de la conversación que busca la mejora y el desarrollo social. En ese sentido, los sistemas educativos son un organismo vivo que va adquiriendo en el tiempo temas que lo “mueven”, que lo sacuden o que lo rezagan.
En nuestro país hemos ido ajustándonos a esos discursos, que marcan el ritmo de la agenda educativa mundial. Y en contadas ocasiones ese “ajuste” ha sido llamado “reforma educativa”; en todos esos casos quienes han decidido calificar ese ajuste como reforma han sido los políticos a cargo de la administración del país. Nada más preciso, puesto que las reformas educativas en el fondo constituyen una narrativa, una suerte de stage o escenografía en la cual se ubica un discurso político, técnico o “tecnopol”; un discurso que, a través de acciones, va buscando mover la aguja de la educación de un país. Por ejemplo, el nuevo Currículo Nacional y su opción por competencias inicia su recorrido entre los años 1994 y 1995, y comienza a hacerse realidad en los documentos curriculares de todo el país publicados entre 1996 y 1997. No es nueva, entonces, la discusión sobre ese tema; y al mismo tiempo, si ahora le preguntamos a cualquier profesor de a pie cuál es el enfoque curricular del Estado peruano, la respuesta va a ser el enfoque por competencias. La pregunta que queda dando vueltas, entonces, es si eso constituye una reforma educativa o un cambio en educación.
En los últimos meses en nuestro país hemos asistido a un enfrentamiento que tuvo como nudo gordiano una reforma educativa; a saber, la meritocracia en la carrera docente. Creímos firmemente en el salmo “porque está en la ley, existe”, vimos los inciensos de los medios de comunicación hablando del tema a diestra y siniestra (“comentocracia dixit”), escuchamos el canto gregoriano que venía de las graderías del ente rector de la política educativa; pero al final del día estábamos embelesados todos en la narrativa de la reforma educativa. Un endeble storytelling de la reforma meritocrática que cedió ante una huelga que duró algo más de tres meses. Y hoy día que escribo esta columna, día de la Prueba Única Nacional (PUN, digo yo, no podríamos ser más creativos con el nombre) para obtener plazas docentes iniciaron los tambores de guerra para el 27 de octubre, que se declara otra huelga nacional convocada por las bases del SUTEP contra las pruebas.
Si los docentes no confían y no quieren las evaluaciones de performance, que son la piedra angular de la meritocracia en la carrera docente, entonces realmente la reforma docente no era tal reforma. Es decir, si los docentes no están alineados con el corazón de la reforma, ergo la reforma no es tanta reforma. Claro está, a menos que forcemos el cumplimiento de la ley; y ojo que tenemos los mecanismos para hacerlo. Sin embargo, en dicho escenario estaríamos ubicándonos de nuevo en manos del discurso político, que es lo que nos trajo al punto en el que nos encontramos. O sea, los docentes seguirán sin hacer suya lo propuesto por la ley respecto a la meritocracia. En otras palabras, no habrá cambio educativo.
Hay una diferencia abismal entre reforma educativa y cambio educativo. El segundo permanece en el tiempo y se convierte en un cosa, en un artefacto que define la cultura del sistema educativo. El primero está atado a discursos políticos asentados en hacedores de política, pero que hacen que dependa de ellos y no del sistema. Algunos de los cambios en el sistema educativo se iniciaron en medio del merecumbé político, pero esos son los pocos. Y de nuevo la pregunta respecto de lo que ha pasado en nuestro sistema,nos toca la puerta: ¿estamos ante una reforma educativa o un cambio educativo que perdure?
Amén de los resultados vistos, creo que estamos en el tema de la meritocracia, lejos aún, muy lejos, del cambio educativo que intuimos o queremos. Y eso, señores, es realmente una noticia complicada para nuestro sistema educativo.
Paul Neira Del Ben
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