Cecilia Bákula

La batalla de Junín y el origen del Ministerio de Relaciones Exteriores

Dos importantes fechas para recordar

La batalla de Junín y el origen del Ministerio de Relaciones Exteriores
Cecilia Bákula
10 de agosto del 2026

 

El mes de agosto resulta siempre adecuado para recordar. Por lo menos dos fechas de gran importancia en nuestra historia, algo distantes en el tiempo y en las circunstancias, pero ambos hechos han marcado nuestra historia de manera fundamental.

Por Decreto del 3 de agosto de 1821, el general San Martín asumió el cargo de jefe máximo del mando del Perú, en la condición de Protector, explicando, en ese documento, las razones para ello: “Desde mi llegada a Pisco, anuncié que por el imperio de las circunstancias me hallaba revestido de la Suprema Autoridad, y que era responsable a la Patria del ejercicio de ella. No han variado aquellas circunstancias, puesto que aún hay en el Perú enemigos exteriores que combatir; y, por consiguiente, es de necesidad que continúen reasumidos en mí, el mando político y militar. Espero que, al dar este paso, se me hará la justicia de creer que no me conducen ningunas miras de ambición, si solo la conveniencia pública. Es demasiado notorio que no aspiro sino a la tranquilidad y al retiro, después de una vida tan agitada; pero tengo sobre mí una responsabilidad moral, que exige el sacrificio de mis más ardientes votos”. Y en ese mismo decreto, en el artículo 2, leemos lo relativo a la creación del Ministerio de Estado y Relaciones Exteriores, que en ese momento fue encargado a Juan García del Río.

Desde entonces –es decir, hace 205 años– nuestra Cancillería, conocida también con el nombre de Ministerio de Relaciones Exteriores o simplemente como Torre Tagle, asociando este nombre al marqués que habitó el recinto histórico que hoy es su sede principal, desarrolla con eficiencia sus labores y responsabilidades fundamentales que se orientan a diseñar la política exterior en concordancia con las propuestas del gobierno y el cumplimiento de las normas constitucionales. Representa al Perú ante otros gobiernos en busca de afianzar los mejores vínculos de cooperación y ello, a través de tratados que, en algunos casos, pueden llegar a ser parte de nuestras normas fundamentales.

Los diplomáticos de hoy, son herederos de personajes que han ido construyendo la vida institucional y participando así en la consolidación de la República Peruana con eficiencia y altísimo profesionalismo. El Ministerio de Relaciones Exteriores es una institución fundacional que, como pocas, ha mantenido la esencia de su misión y es ejemplo de permanencia en sus valores primigenios, siempre al servicio del país.

Pocos años más tarde, el 6 de agosto se vivió uno de los hechos de mayor trascendencia en nuestra historia patria. Recordamos la victoria militar obtenida en Junín, cuando el valor y coraje de los nuestros dejó una huella imperecedera en el proceso de la independencia que, si bien fue declarada el 28 de julio de 1821, requería ser consolidada en el campo de batalla, en Junín primero y cuatro meses después, en Ayacucho.

Días antes, estando en Rancas, el Libertador había elevado el espíritu de los patriotas con la célebre proclama que pronunció: “¡Soldados! Vais a completar la obra más grande que el cielo ha encomendado a los hombres: la de salvar un mundo entero de la esclavitud. ¡Soldados! Los enemigos que van a destruir se jactan de catorce años de triunfos. Ellos, pues, serán dignos de medir sus armas con las de ustedes, que han brillado en mil combates. ¡Soldados! El Perú y la América toda aguardan de ustedes la paz, hija de la victoria, y aún la Europa liberal les contempla con encanto porque la libertad del Nuevo Mundo es la esperanza del Universo. ¿La burlarán? No. No. Ustedes son invencibles”.

Las condiciones del terreno nos eran desfavorables y la mayor fuerza del ejército realista hacía difícil el avance patriota por lo que, en un momento determinado, Bolívar empezó a dar pasos hacia la retirada y nuestras fuerzas empezaban a replegarse ante la persecución que provenía de las fuerzas de Canterac. Pero, en ese instante, el arrojo y valentía de los nuestros, “iluminó” al mayor de los Húsares del Perú, José Andrés Rázuri, quien comprendió que un instante modificaría el destino del Perú y, desoyendo la orden recibida que le impartía La Mar, dio la instrucción de ir con todas las fuerzas contra la caballería realista que fue tomada por sorpresa pues no pudo anticipar la acción patriota y las huestes del rey fueron abatidas por nuestra audaz caballería que cuando comprendió que las fuerzas de Canterac habían iniciado la retirada, las persiguó e infringió una derrota plena que, además, evitó la posibilidad de que esas fuerzas se reorganizaran. Ante las consecuencias de la conducta de Rázuri, el general José de La Mar, jefe de la división peruana, requirió su presencia y con emoción, refiriendo el desacato a la orden recibida, le dijo: “Debería usted ser fusilado, pero a usted se le debe la victoria".

En un espacio geográfico muy severo y a más de 4000 m de altitud, nuestros hombres libraron una batalla implacable que en solo 45 minutos derrotó a las fuerzas del virrey y no solo por sus armas, sino sobre todo por su arrojo, valentía y convicción. Las bajas en el lado patriota no fueron pocas, pero fue gracias a la moral, la valentía y el espíritu de entrega de los patriotas que logró esta hazaña militar.

Resulta interesante reproducir un fragmento del parte de guerra elaborado por el general Santa Cruz en el que revela la valentía sin límites del ejército patriota: “…han destruido la orgullosa caballería española y toda la moral de su ejército. S. E. el Libertador, testigo del valor heroico de los bravos que se distinguieron en el día de ayer, recomienda a la admiración de la América al señor general Necochea, que se arrojó a las filas enemigas con una impetuosidad heroica, hasta recibir siete heridas; al Sr. general Miller, que con el primer regimiento del Perú, flanqueó al enemigo con mucha habilidad y denuedo; al Sr. coronel Silva, que en medio de la confusión del combate rehizo parte de su cuerpo que estaba en desorden y rechazó a los escuadrones que lo envolvían… y el cuerpo de los Granaderos de los Andes, se mantuvo firme en medio de los peligros; con la destreza y resolución que honrarán siempre a los bravos del Perú…” 

Es por ello que el batallón Húsares del Perú pasó a llamarse Húsares de Junín; lucen gallardamente su uniforme de gala y constituyen con elegancia y bravío histórico su función de escolta del presidente de la República , constituyendo así uno de los regimientos históricos más destacados de nuestro ejército.

Si bien las fechas no lo son todo, es importante recordarlas para relievar el valor de nuestros compatriotas a lo largo de la historia; son muchos los momentos a recordar y mucha la gratitud que les debemos.

Cecilia Bákula
10 de agosto del 2026

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