Giancarlo Peralta

La alianza de los corruptos

La historia de cómo la caviarada se ha hecho del poder en el Perú

La alianza de los corruptos
Giancarlo Peralta
13 de diciembre del 2023


La alianza del narcotráfico y el aparato militarizado de las huestes remanentes de la subversión se fortalece cuando desde el gobierno encabezado por la dupla Boluarte-Otárola están dispuestos a todo con tal de mantener el régimen implementado desde el arribo del humalismo el 2011.

Efectivamente, Ollanta Humala aparece en la escena política tras su levantamiento en el cuartel de Locumba en la región Tacna el año 2000, coincidentemente en la fecha y hora en que Vladimiro Montesinos decide fugarse hacia la Venezuela de Hugo Chávez, en el velero Carisma. Desde entonces, el fujimorismo fue expulsado del poder y se rompió la coalición que gobernó el Perú durante 10 años. 

Para nadie era un secreto que el senderismo había pactado con el narcotráfico con la finalidad de que los dejen operar; a cambio recibirían aportes económicos que los ideólogos del terror internacional (marxismo, leninismo, maoísmo y pensamiento…) denominaron “exacciones revolucionarias”. Derrotada militarmente la subversión, el narcotráfico siguió con sus actividades ilegales, pero pasó a “colaborar económicamente” con otros amos.

En 2000, con la asunción de Valentín Paniagua como encargado de la presidencia de la república, se liberó el mayor número de terroristas, se llevaron a cabo nuevos juicios, se trastocó la verdad histórica y, como en el caso de Pedro Huilca, ex secretario general de la CGTP, asesinado por Sendero Luminoso, el caviarismo en el poder cimentó la idea de que Huilca había sido asesinado por el gobierno con la finalidad de conseguir una indemnización que le costó a todos los peruanos la suma de US$ 250,000.

Este año, 2023, el Poder Judicial determinó que el Estado fue inocente, que el gobierno de Alberto Fujimori no asesinó a Huilca, sino que fueron los subversivos. La hija del dirigente, Indira Huilca, acusando indebidamente al Estado logró ser admitida por el entorno caviar. Así integró la lista de regidores de la corrupta ex alcaldesa de Lima Susana Villarán, quien además fue muy ineficiente en la administración del Concejo Municipal Metropolitano.

En 2006, Ollanta Humala fue derrotado por el desaparecido y dos veces elegido presidente de la república Alan García Pérez. No obstante, incorporó en su lista de representantes al Poder Legislativo a dos representantes del narcotráfico, una de ellas condenada por sus vinculaciones con estas actividades delictivas, Nancy Obregón.

En 2011, Humala llegó al poder y recibió un país que, como en los años noventa volvió a ser considerado una estrella por su capacidad de recuperación económica tras la crisis mundial del 2008. El Perú creció en promedio 7% anual durante el segundo mandato de García y, además, fue respetuoso del proceso electoral que ungió a Humala. Luego Nadine Heredia, esposa de Ollanta Humala, quiso candidatear a la presidencia, replicando lo sucedido con Néstor y Cristina Kirshner en la Argentina. García acuñó la frase “no a la reelección conyugal” y las aspiraciones de Heredia terminaron por derrumbarse.

Con Humala, la corrupción se consolidó. El caviarismo se infiltró en el aparato estatal paulatinamente y, como de costumbre, se puso oportunistamente al servicio de la nueva corrupción en el aparato estatal. Proveyó sus “mejores cuadros”, aquellos que pactaron con García y luego despotricaron de él, y hasta organizaron una de las mayores persecuciones políticos que lo llevaron al suicidio. En 2016, el lobbista Pedro Pablo Kuczynski (PPK) llegó a la presidencia con el apoyo manifiesto de Verónika Mendoza, quien años antes se había desempeñado como la secretaria de confianza de Nadine Heredia.

En 2018, la caviarada abandona a PPK, pero lo protege y le impone detención domiciliaria ante los evidentes actos de corrupción que se le imputan, como a Susana Villarán la sentenciaron al ostracismo de vivir en su casa de playa. Martín Vizcarra, ex gobernador de Moquegua y vicepresidente de PPK asume el gobierno, la caviarada liderada por el actor Salvador del Solar decide dar un golpe de estado, anticonstitucionalmente y cerrar el congreso de la república.

En noviembre de 2020, Vizcarra es depuesto por la representación nacional presidida por el efímero gobierno de Manuel Merino. El régimen caviar se recompone, violenta en las calles la sucesión constitucional, logra que Merino renuncie y bloquea el ascenso de Rocío Silva Santistevan, la traición vuelve a ser el signo de la izquierda caviar. Francisco Sagasti es ungido como presidente del congreso y, por lo tanto, asume por encargo la presidencia de la república. Este último relaja los requisitos establecidos para asumir la secretaría de palacio de gobierno, de esta manera llegó a ese cargo Bruno Pacheco, a quien se le encontró US$ 20,000 en el baño de la sede del Ejecutivo bajo el gobierno de Pedro Castillo. 

En la actualidad, se ha promovido la suspensión de Patricia Benavides del Ministerio Público bajo una acción inconstitucional por parte de la Junta Nacional de Justicia, nombrada a dedo por el régimen que tuvo como titular a Martín Vizcarra. Cambiamos de gobierno, pero el régimen de la corrupción sigue en el ejercicio del poder.

Ahora, no van solo por la comercialización de la hoja de coca, la minería ilegal o la corrupción más desembozada, todo eso les resulta insuficiente. La reiterada ocupación de operaciones mineras, Antamina, Las Bambas, Cuajone y recientemente Poderosa, demuestra que el régimen caviar es insaciable.

Giancarlo Peralta
13 de diciembre del 2023

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