Giancarlo Peralta
Izquierda inhumana e incapaz
Atropella la economía y la salud de los arequipeños

El fallecimiento del primer vicepresidente del congreso, Nano Guerra García, por falta de atención médica durante las 24 horas en la posta de salud del distrito de Punta de Bombón (en la provincia de Islay, región Arequipa) ha revelado ante la opinión pública lo que son capaces quienes argumentando defender los intereses de la población solo buscan su beneficio personal o de grupo.
Élmer Cáceres Llica, el exgobernador de Arequipa, llegó a ocupar tan alto cargo gracias a un conglomerado de movimientos de izquierdas que se propusieron implementar políticas de gobierno similares a las que ejecutó Evo Morales en Bolivia, resultando en un gran fiasco económico por todos conocido. Recordemos que Cáceres Llica complotó junto al expresidente Martín Vizcarra Cornejo para evitar que el proyecto minero Tía María se concrete. Pese al tiempo transcurrido, aún no se ha dilucidado quien grabó el audio que hizo público el vergonzoso acuerdo.
Lo cierto es que, pese a haberse registrado significativos avances en el relacionamiento social que llevó a cabo la minera Tía María –directamente con los pobladores del Valle de Tambo–, desde la cúspide del poder, el gobierno regional y quizás algunos otros actores políticos, habían decidido petardear cualquier posibilidad de acuerdo. El dogmatismo o la perversidad de estos sectores de izquierda llegó a tal extremo que prefirieron privar del servicio de salud a toda la población del Valle de Tambo, afirmaban que corrían el riesgo que terminen siendo persuadidos y apoyen a la minera.
El fallecimiento del congresista es lamentable, como también lo es el hecho de que otros pobladores hayan perdido la vida precisamente porque las autoridades de entonces no quisieron renovar el convenio de atención médica que brindaba una cobertura de atención para los 26,000 pobladores de los distritos de Cocachacra, Dean Valdivia y Punta de Bombón. Inclusive, el reducido número de antimineros que aún subsiste en el valle se ha permitido cuestionar la presencia del parlamentario en ese distrito. Otra vez la prepotencia de las izquierdas, desde la que emplea el vandalismo subversivo hasta la oportunista caviar que se infiltra para capturar el Estado y, si es desplazada para destruir desde el interior cualquier proyecto empresarial. Ahora, sucede que como en los años del terrorismo, estos sectores consideran que tienen zonas liberadas donde una autoridad, como lo fue el congresista Nano Guerra García, no debe estar presente.
El mismo razonamiento es el que emplean para oponerse a la minera Tía María. Propugnan la muerte del prójimo, siempre que el costo social de su “revolución” sea el de una vida ajena a la de los cabecillas que buscan desembozadamente asirse del poder para cometer los actos más execrables, precisamente, en perjuicio de la población.
Durante la primera década del siglo XXI sectores radicalizados extorsionaron a la población del Valle de Tambo. Quien rechazaba la incursión en sus techos para exhibir un trapo que no representaba ningún símbolo patrio era amenazado y sus viviendas apedreadas. De eso no informó la prensa oenegeísta. Y el activista Miguel Meza reveló ante una radio local que recibía un estipendio de la Red Muqui, afirmación que nunca fue desmentida por dicha organización.
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