Eran Yuvan
Irán: ¿Por qué y por qué ahora?
Una teocracia que desde hace medio siglo está en guerra contra el mundo civilizado
Por qué la Operación “Rugido del León” era esencial y por qué fue lanzada ahora se comprende mejor al contemplar el comportamiento del régimen iraní en el pasado y en el presente. Un rápido vistazo a lo que podría ser su futuro si no se le pone coto, también resulta esclarecedor.
Los peligros planteados por la República Islámica de Irán han sido evidentes desde que los fanáticos tomaron el poder hace 47 años. A nivel nacional, esta teocracia oprimió a sus ciudadanos desde el principio, especialmente en sus derechos humanos básicos, mientras que a nivel internacional ha librado una guerra contra el mundo civilizado durante casi medio siglo.
Tras tomar como rehenes a los diplomáticos estadounidenses en 1979, y luego, al dirigir ataques suicidas de Hezbolá contra cientos de ciudadanos estadounidenses, franceses e israelíes en el Líbano en la década de 1980, el régimen iraní se convirtió en el principal sponsor estatal del terrorismo en el mundo.
La máquina de muerte y destrucción del régimen opera tanto en el Medio Oriente como en todo el mundo. Entre otras transgresiones, ha proporcionado fondos, armas, entrenamiento y dirección estratégica a sus proxys terroristas –Hezbolá, así como Hamás, las milicias en Irak y Siria, y los Hutíes en Yemen– y mantiene una amplia red mundial de grupos terroristas, incluso en América Latina, Asia y África.
Los teócratas que gobiernan en Irán adhieren a una ideología tan fanática que es difícil de comprender. La conducta del régimen hacia su propio pueblo, es una manifestación de este extremismo, ya sea encarcelando mujeres por su forma de vestirse o masacrando a manifestantes en las calles por miles.
Una dedicación total del régimen a la agenda global de odio –que incluye “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte a Israel”, entre los objetivos principales– puede contemplarse en los sacrificios que estos tiranos están dispuestos a hacer. Los iraníes luchan por pagar las necesidades básicas. Incluso en la capital, Teherán, tienen un suministro diario limitado de agua y electricidad. No obstante, el liderazgo eligió gastar miles de millones en sus proxys terroristas, en despilfarrar recursos, y adoptar conductas que provocan fuertes sanciones internacionales en respuesta.
Más significativamente, en lugar de estabilizar al país apoyando su economía, el régimen iraní continuó avanzando en el desarrollo de armas nucleares y aceleró su producción de misiles de largo alcance.
Son estos dos peligros los que explican el lanzamiento de la Operación Rugido del León en este momento. Israel y Estados Unidos habían tratado de encontrar una manera diferente para mitigar estos peligros el pasado mes de junio, pero sus esfuerzos combinados no lograron persuadir a los Ayatolás para que adoptaran las decisiones correctas.
En lugar de ello, últimamente el régimen iraní comenzó a instalar sus infraestructuras nucleares militares y de producción de misiles balísticos en las profundidades subterráneas con el objetivo de impedir su neutralización. Por consiguiente, se convirtió en esencial eliminar estas amenazas inminentes y existenciales antes de que pudiera ser completado el plan del régimen.
Aunque el régimen de los Ayatolás está comprometido con la aniquilación de Israel, refleja un peligro creciente para el resto del Medio Oriente –como lo demuestran los continuos e injustificados ataques contra sus vecinos árabes– y mucho más allá. Irán ha demostrado que está dispuesto y es capaz de utilizar misiles de largo alcance contra objetivos europeos y continúa desarrollando capacidades para llegar a los Estados Unidos.
Ninguna persona sensata quiere ver una República Islámica que haya vuelto sus capacidades nucleares militares y de misiles balísticos inmunes a la neutralización, dejando efectivamente las armas más peligrosas del mundo en las manos del régimen más peligroso del mundo.
Una teocracia incontrolable continuaría socavando la estabilidad en el Medio Oriente y en otros lugares, al promover a los proxys terroristas, avivando conflictos y exportando su revolución islámica.
Este régimen podría chantajear a cualquier estado en el marco del alcance en constante expansión de sus misiles balísticos. Por último, los fanáticos gobernantes de Irán controlarían de modo permanente las vías navegables más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas, lo cual resultaría desastroso para la economía mundial a largo plazo.
Si este futuro potencial en el cual el régimen iraní pudiera realizar sus sueños nucleares y de misiles balísticos, llegara a concretarse en realidad, el resto del mundo viviría en una pesadilla.
Israel y Estados Unidos están decididos a impedir que esta pesadilla se transforme en realidad. Es por ello que los líderes de estas dos naciones aliadas tomaron la difícil decisión de actuar y de hacerlo ahora.
Eran Yuvan es el Embajador de Israel en el Perú
















COMENTARIOS