Eduardo Vega

Un puñado de votos

¿Es que el odio al fujimorismo puede superar al amor por el Perú?

Un puñado de votos
Eduardo Vega
12 de junio del 2026

 

Han pasado ya cuatro días desde el término de la jornada electoral y aún no tenemos un claro ganador. Si bien parece que nuestro sistema es bastante ineficiente, en verdad también hay que reconocer que la diferencia de votos entre los candidatos es tan poca (menos de 0.5%), que pese a haberse contabilizado más del 98% del universo de actas resulta imposible determinar quién se quedará con la presidencia de la república en atención a las ya conocidas impugnaciones de una importante cantidad de actas que hoy resulta siendo fundamentales.

Ahora bien, lejos de la “anécdota histórica” y del divisionismo apasionado que se genera por un puñado de votos, lo que sí debería ser importante de destacar es que la mínima diferencia en mención –hoy en día, prácticamente igual a la asistencia a un fiesta patronal– me hace pensar que ello no debería tener el peso histórico de cambiar por completo la concepción del país que conocemos y proyectamos. Más aún teniendo en cuenta las motivaciones reales de un importante grupo de electores, para no votar por determinado candidato.

Si bien pueden haber diferencias naturales entre los planteamientos de candidaturas de derecha e izquierda, me parece particularmente preocupante que la gran “masa intelectual” del antifujimorismo haya sostenido tal grado hipocresía frente a los planteamientos contradictorios del candidato de la izquierda. Roberto Sánchez no solo ha llevado al Congreso a representantes con serios nexos al Movadef, sino que además pretende presentarse como un demócrata y creyente, al mismo tiempo que ofrece liberar a un golpista fracasado, abrazado de un “revolucionario de la fe” como Antauro Humala y su “iglesia tahuantisuyana”. Incluso ¡planteó un indulto para Guillermo Bermejo!

¿Es que el odio a un candidato puede superar con tanta gravedad al amor por el Perú? ¿Cuál es la línea de coherencia bajo la cual se pudo convocar a la mitad de los votos del país? Porque, aunque sus votantes quieran negarlo, Sánchez nunca se alejó de un “asesor” que dice consumir psicotrópicos inhibidores, pero que ¡actúa como si estuviera bajo el efecto de estimulantes! Si pasar por alto todo eso no es ser irresponsable, al momento de emitir un voto; entonces ¿cuál es el límite de la dualidad moral para ello?

Lo más gracioso de hoy es que luego de las proyecciones realizadas sobre la revisión preliminar de las actas pendientes, muchos de los supuestos promotores de la izquierda ya han empezado a abandonar el barco, burlándose de las convocatorias a marchas por un supuesto fraude, enfatizando que ¡sólo votaron por Sánchez para que no gane Keiko Fujimori! O atribuyéndose la responsabilidad del éxito de Keiko por los dichos de Nieto Montesinos en un entrevista durante los días finales; es decir, nada del discurso real de Sánchez importa, el sustento de sus mayorías recae en el odio irracional contra la otra candidata. Por eso tenemos que asumir que, por la furia y el odio de unos pocos, los peruanos pueden someter a todo un país a un plan empobrecedor. ¡Más tóxico imposible!

Claramente, Keiko Fujimori y su partido no son el candidato y escenario ideal para los próximos cinco años de hecho. Sin embargo, tampoco deja de ser la propuesta más sensata frente a la repartija adelantada que venía realizando Juntos por el Perú, con todos los aliados que se subieron a su coche en la última semana.

Todos los antifujimoristas deberían estar felices. Si el resultado se confirma por un puñado votos, tendrán cinco años de material para seguir vendiendo discursos de odio por los siguientes 20 años; pero si se revierte nuevamente, además del susto. Solo tendrán una semana de burlas y memes; y de allí se guardarán hasta que la historia se repita los últimos tres meses de la campaña del 2031. Claro, también existe el riesgo de que se hagan las cosas a la perfección, y luego no haya más que decir durante los próximos cinco años. Pero vamos, ¡ese es un escenario casi imposible! ¡Hay que reconocer que ese puñado de votos, ha sido muy revelador!

Eduardo Vega
12 de junio del 2026

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