Gustavo Rodríguez García
Indecopi y el Cardenal

A propósito de un supuesto plagio atribuido a monseñor Cipriani.
En los últimos días se ha hablado mucho de las acusaciones que pesan sobre el Cardenal Juan Luis Cipriani por haber, según se manifiesta, plagiado en alguna de sus notas publicadas por el Diario El Comercio. Según se lee en la misiva remitida por el acusado al aludido Diario, dado que el contenido de su columna se referiría al “patrimonio de las enseñanzas de la Iglesia” no estaría cubierto por “una propiedad intelectual”.
El artículo 169º de la Ley sobre el Derecho de Autor establece que la oficina encargada de los derechos de autor de Indecopi tiene entre sus competencias, la siguiente: “Dictar medidas preventivas o cautelares y sancionar de oficio o a solicitud de parte todas las infracciones o violaciones a la legislación nacional e internacional sobre el derecho de autor y conexos, pudiendo amonestar, multar, incautar o decomisar, disponer el cierre temporal o definitivo de los establecimientos”.
En la “explicación” del Cardenal se acepta la omisión de fuentes sobre la premisa de que no existiría propiedad intelectual. Eso es abiertamente falso. Más allá de que pueda no existir propiedad intelectual sobre las ideas que subyacen en la nota que “inspiró” al Cardenal, la propiedad intelectual sí existe respecto de la forma de expresión empleada por el plagiado. En suma, es admisible que alguien haga una nota sobre una idea que es patrimonio de la Iglesia, pero las palabras y forma expresiva de un autor no son parte de ese patrimonio.
Dicho esto, solo queda preguntarnos si la autoridad tomará la decisión de iniciar una acción de oficio en salvaguarda de los derechos de autor. La ley se lo permite al Indecopi. ¿Lo hará? Ahora el mundo ha puesto los ojos sobre nuestro Cardenal, tal y como se advierte en redes sociales y en notas periodísticas. Solo una reacción de la autoridad podría servir para, al menos, poner de manifiesto que las leyes se aplican a todos sin distinciones. Si Indecopi actúa, podríamos lograr algo de esta situación penosa.
Por Gustavo Rodríguez García
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