Giancarlo Peralta
Hamás en Perú
Grupos extremistas que no hacen sentir su permanencia

El ataque a Israel por parte del grupo Hamás registra un patrón de conducta similar a los que ejecutaron los grupos terroristas en el Perú. Primero, penetración en los centros de enseñanza; segundo, promoción de una ideología totalitaria y excluyente. Para ellos, la razón está de su lado; si te opones a su forma de pensar serás calificado de traidor, por lo tanto, un enemigo de la causa palestina o de la revolución. La muerte es el destino de los discrepantes.
Una vez que capturan el pensamiento de las personas, también tendrán bajo su control sus decisiones. Recordemos las arengas del cabecilla del grupo subversivo Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, incluso en su momento de derrota: “La guerra continuará (…) es un recodo en el camino de la revolución”.
El objetivo de Hamás es acabar con el estado de Israel. Ello requiere un trabajo previo de dogmatización de la persona para convertirla en un instrumento de la voluntad ajena, similar al de las organizaciones terroristas que se han propuesto la captura del poder de manera atemporal en el Perú. Por lo tanto, no interesa cuándo, el objetivo siempre será el mismo.
Para lograr su objetivo, estos grupos tienen dentro de su estrategia el uso a su favor de lo que denominan los resquicios del sistema de alternancia y tolerancia en la discrepancia, lo que conocemos como democracia. El estado de Israel mantiene una interrelación con el pueblo palestino que rechaza el empleo de la violencia, pero Hamás ha hecho un uso abusivo y desproporcionado de las libertades de interacción concedidas para, desde el mismo territorio del estado de Israel, atacar a sus ciudadanos.
En adelante, no se trata de consolidar a los “halcones” de una sociedad versus las “palomas”, sino de valorar y reconocer la importancia de ambos grupos y la preeminencia que debe tener alguno de ellos según las circunstancias que la sociedad esté atravesando. Y del respaldo que merece del otro sector, que tuvo que enfrentar una situación excepcional, como en el caso de los miembros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional para derrotar militarmente a la subversión. Lo irracional es que “las palomas” siempre pretenden juzgar a los “halcones” como si estos hubiesen actuado en situaciones de estabilidad para el funcionamiento del estado.
Los remanentes de los grupos subversivos en Perú, los Hamás del medio oriente, siempre utilizarán la endeblez moral de aquellos que consideran oportunistas o tontos útiles. Y también de los tibios o los políticamente correctos, porque los extremistas son conscientes de que los “conciliadores” añoran vivir de las ventajas que genera el sistema capitalista, pero sin generar mayores oportunidades para que un segmento creciente de los ciudadanos también sea beneficiado. Los conciliadores realizan resistencia pasiva, soterrada dentro del sistema productivo capitalista porque consideran que su fortalecimiento ocasiona mayor inequidad en la sociedad. Otra vez, del pensamiento a la acción.
Analicemos. En febrero del 2022, un grupo minoritario de una comunidad en las alturas de Moquegua decidió tomar un punto neurálgico de las operaciones de una mina con la finalidad de establecer una extorsión. El Gobierno de Pedro Castillo se abstuvo de aplicar la ley y postergó indefinidamente la recuperación de la concesión invadida. Su mayor preocupación fue que la alianza obrero-campesina de sus ditirámbicos discursos revolucionarios termine en un enfrentamiento sangriento entre ambos grupos.
Asimismo, durante la pasada Convención Minera Perumin 36, realizada en Arequipa, aproximadamente 300 personas ingresaron violentamente a la mayor mina ancashina, una de las mayores productoras de cobre del país. Precisamente cuando sus representantes ofrecían una exposición para dar a conocer el trabajo que llevan a cabo en beneficio de la población del entorno a esta operación. Además, el presidente de esa mina también preside el gremio minero-energético.
Los grupos extremistas buscan transmitir el mensaje de que están presentes, que sólo perdieron el poder político formal, pero que disponen de una capacidad de movilización capaz de poner en jaque a la principal actividad económica del país en el momento que lo consideren oportuno. Si alguien cree que se trata solamente de problemas en su propuesta de relacionamiento social está equivocado. Si alguien considera que ha fallado su sistema de seguridad operativa, también está errado. La minería está enfrentando una decisión política que le es adversa, imagina que la parte que la conflictúa está dispuesta a alcanzar acuerdos.
Cuando los derrotados militarmente durante el período del terror reclaman cambio de Constitución, están proponiendo el cambio de las reglas que han permitido la mayor prosperidad en la historia republicana del Perú. Cuando estos mismos grupos propugnan el desmantelamiento del sistema privado de pensiones mediante retiros sucesivos, su objetivo es que haya una mayor cantidad de ciudadanos descontentos y molestos con el sistema para que opten por ellos en las próximas elecciones.
Algo similar ocurre cuando en solitario el Dr. Javier Arévalo, presidente de la Corte Suprema de Justicia, indica que estamos enfrentando desafíos excepcionales que tienen que ser superados empleando medidas extraordinarias, en este caso para enfrentar a la inseguridad ciudadana. Ergo, las posiciones garantistas para vencer al crimen organizado no están dando resultados, como tampoco están dando resultados las diversas recetas que se vienen empleando para superar las condiciones de pobreza y precarización del empleo en el país. Esto constituye un caldo de cultivo que suele ser aprovechado por las posiciones extremistas.
Un Gobierno de medianía, como el que preside Dina Boluarte, le está haciendo un daño enorme al futuro del país, porque sus acérrimos opositores, quienes celebrarán su detención cuando culmine su mandato –tras acusarla del asesinato de los manifestantes de diciembre 2022 e inicios del 2023–, señalan que representa un gobierno de derecha, cuando es todo lo contrario. Un gobierno con decisión y visión de futuro sabe que la única manera de satisfacer las legítimas demandas de la población es promover el incremento de la producción nacional. El resto es solo jugar en contra del Perú, aunque el partido culmine el 28 de julio del 2026.
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