Giancarlo Peralta
Frutos de la demagogia
Según el BCR, en 2023 el empleo cayó 2.91%

En 2021, el pujante sector agroexportador fue presa de la demagogia política. El populismo de los partidos de izquierda logró la derogatoria de la Ley N° 27360, ley promotora que transformó miles de hectáreas que antes formaban parte de uno de los desiertos costeros en tierras fértiles para producir productos demandados por el mercado internacional.
Los principales beneficiarios fueron los pobladores de las regiones de Ica, Piura, La Libertad y Lambayeque. No obstante las diferencias con el régimen general de trabajo, esta norma especial regulaba las relaciones laborales en función a las características propias de la estacionalidad de la actividad agrícola. Con esta norma, el personal de las empresas agroindustriales contaba con mayores beneficios de los que se les ofrecía previo al boom exportador.
Esta realidad convirtió al Perú en el principal productor de arándanos, paltos, mangos, espárragos, en una primera etapa; sin embargo, todo ello fue desconocido. Y simplemente por cuestiones electorales hubo quienes recurrieron a la algarada, cometieron acciones de violencia y, finalmente, consiguieron que una mayoría parlamentaria que le era afín, y que también impuso el gobierno interino de Francisco Sagasti, derogara la ley de fortalecimiento económico-social e institucional en el campo por una que ha alejado las inversiones y que ha traído consecuencias nefastas a la población que cumplía sus funciones en las agroexportadoras.
Recientemente el Banco Central de Reserva del Perú ha anunciado que el empleo formal agrícola privado cayó 17.5% en enero, lo que implica una pérdida de 100,000 puestos de trabajo, comparado con enero del 2023, que ya venía golpeado por las insensateces cometidas durante la administración de Pedro Castillo, precisamente el candidato que mantenía vínculos con la corrupción del exgobernador de la región Junín, Vladimir Cerrón, hoy prófugo de la justicia. Y también con el narcotráfico y la minería ilegal, organizaciones criminales que asediaron el país financiando los actos delincuenciales de comienzos de la administración Boluarte que fueron maquilladas como “protestas sociales”.
Pedro Castillo, el candidato que enarboló la consigna de “no más pobres en un país rico”, que ahuyentó capitales generados en el país –en un monto que se estima en más de US$ 20,000 millones de dólares– no solo descapitalizó el país, sino que promovió el desempleo y agudizó la pobreza en el campo. Los desaciertos en materia política no se sienten de inmediato, sino que se reflejan en el mediano y largo plazo. En 2023, con relación a inicios del 2024, el BCR indica que el empleo cayó 2.91%; es decir, ahora, con las leyes que supuestamente iban a beneficiar al trabajador del campo, existe más desempleo y menos oportunidades para los menos favorecidos.
Si a lo anterior, le añadimos que la producción en el campo ha disminuido por la alteración que registra la temperatura veraniega y la expectativa de un fenómeno de El Niño fuerte, que afortunadamente se ha ido mitigando, ocasionó que muchos agricultores dejasen de invertir en la siembra como tenían previsto inicialmente.
Menor producción, fenómeno climatológico adverso y los devaneos políticos de las izquierdas, desde la subversiva hasta aquella que luce un tenue color rosa, según la ocasión, son los responsables del desaguisado en el campo y del hambre que padecen las familias de los hogares de padres desempleados. Esperemos que no vuelvan a ser encandilados/embaucados por quienes ofrecieron pan y sólo les dieron más hambre en un país de pobres.
COMENTARIOS