Mario Saldaña
Facultades, una oportunidad

Sobre el pedido de facultades legislativas solicitado por el Ejecutivo al Congreso
Superado el tema Yovera por la única vía que correspondía (su desafuero), y en el entendido de que la guerra por el control de la Mesa Directiva del Congreso (en la que el oficialismo lleva todas las de perder por el rosario de errores y negligencias cometidas) será formal y casi exclusivamente parlamentaria, la pelota, hoy jueves, y acaso mañana viernes, estará básicamente en el campo de la oposición.
Políticamente hablando, y pensando exclusivamente en los intereses del Perú, es importante y oportuno que la delegación sea otorgada. Por una sencilla razón: el arrinconamiento y la profunda debilidad que exhibe el Gobierno (expresada con cada vez más contundencia en la muy escasa aprobación ciudadana, como muestran las encuestas) no puede suponer más inmovilismo en los siguientes 12 meses.
El llamado “ruido político” viene ahogando ya no solo al Legislativo y su precaria legitimidad, sino que las recientes acusaciones contra la señora Heredia, el caso Belaunde Lossio y la cola de denuncias de corrupción y malos manejos, han terminado por afectar severamente la credibilidad de los inquilinos de Palacio, y con ello se ha minado severamente su capacidad de acción y gestión
Asimismo, empezar a tomar medidas cruciales, sobre todo en materia de reactivación económica y las que se puedan lograr en seguridad ciudadana, representa un beneficio directo para la oposición que aspira a tomar la posta el 2016, porque ahorra tiempo, allana y facilita el camino.
La delegación también abona en favor de la predictibilidad, porque se acotan y priorizan los rubros más urgidos de gestión pública de calidad.
Pero -siempre hay un pero- tampoco estamos hablando (o no deberíamos al menos) de un cheque en blanco. El señor Cateriano y sus ministros deberían hacer hoy un esfuerzo significativo por transparentar y detallar las medidas que componen esta delegación, los objetivos en cada caso, los costos fiscales asociados y el seguimiento de los resultados.
Si la oposición actúa con sensatez, antes que acudir al escándalo o al recurso fácil (muy habitual en estas presentaciones), hará un esfuerzo por demostrarle al país su empatía con la población y los principales problemas que la aquejan.
Y eso supone, primero, demostrar un afán de colaborar pero, simultáneamente, exigir precisiones y detalles sobre el cómo, cuándo y cuánto de las medidas.
Técnicamente hablando, la aprobación de facultades es una oportunidad para el Gobierno y la oposición de hacer una pausa, de generar un bálsamo en medio de tanto escándalo y soberbia demostrada de uno y otro lado, para lanzar el mensaje de que en la clase política aún queda un hálito de responsabilidad frente a millones de peruanos que ven como ésta es despedazada, llevándose de por medio el remedo de instituciones que aún tenemos.
Otra vez una oportunidad al frente. Acaso la última relevante en este régimen. Que la falta de sentido común y el egoísmo de un puñado de personas no la echen a perder.
Por: Mario Saldaña C. (@msaldanac)
18 – Jun – 2015
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