Jorge Varela

Esa realidad llamada Estado

Una forma de organización de la sociedad

Esa realidad llamada Estado
Jorge Varela
16 de julio del 2024


¿Qué es propiamente el Estado, ese objeto llamado Estado? ¿Una realidad autónoma?, ¿un organismo moral? “El Estado como persona, consiste ni más ni menos en el derecho considerado como una totalidad”, argumenta Hans Kelsen, quien acude a un criterio normativo para definirlo; partiendo de la tesis de que el Estado es un orden normativo coercitivo y heterónomo. Su visión es estrictamente jurídica. El Estado es una persona jurídica creada por el Derecho, no es una persona psicológica con conciencia, no es un yo psíquico capaz de querer (
Compendio de Teoría general del Estado. Estudio preliminar de Luis Recasens Siches, Colofón, México, 1992).

 

Identidad entre Estado y derecho

Siguiendo a Kelsen, ¿existe alguna identidad absoluta entre Estado y Derecho positivo? El Estado es el Derecho como actividad normativa; el Derecho es el Estado como situación normada. La palabra Estado es una expresión personificadora del orden jurídico total, afirma Kelsen. 

Los juristas coinciden mayoritariamente en sostener que el ‘derecho positivo’ es la expresión de la voluntad del Estado. El Estado quiere o puede querer solo aquello que se le puede imputar según la norma jurídica. En esta se contiene la voluntad del Estado. La concepción dominante afirma que el Estado quiere que sus integrantes se comporten de determinada manera, que observen las leyes, que no maten ni roben, que cumplan los contratos, etc. El Estado es un punto ideal de imputación, a saber, la unidad del orden jurídico.

 

El Estado cuestionado

El Estado como organización jurídico-política de una determinada sociedad en un territorio soberano está muy cuestionado en el ejercicio de su poder y facultades. Libertarios de derecha próximos a sectores anarquistas y también grupos neoliberales, encabezan hoy una misión anti-Estado que comienza a captar adeptos desencantados del funcionamiento de instituciones estatales ineficaces, liberticidas y controladoras que se han atribuido un poder excesivo y perverso. 

Si los seguidores de Jacques Maritain y del personalismo cristiano hubiesen sabido defender con convicción la médula del pensamiento que los inspiraba, es posible que el contexto histórico fuera distinto en algunos países de Occidente donde hubo gobiernos e influencia significativa de la Democracia Cristiana. 

En este artículo no se hará referencia expresa a la tesis supra-estatal de la vieja y nueva izquierda, según la cual “el Estado es un instrumento de dominación de una clase en contra de otra”, pues sería redundar en esa conocida postura tradicional. Mientras la humanidad procura avanzar en medio de adversidades y obstáculos, continúa la pugna en dicha área ideológica entre hegelianos y leninistas. Por mucho que sus intelectuales contemporáneos citen a Althusser, Zizek, Chomsky u otros, el marxismo posmoderno no tiene otra vía de escape que seguir atado a la desvencijada idea comunista del viejo Karl Marx. 

 

Nietzsche y el estado democrático en decadencia

Según Friedrich Nietzsche la democracia moderna y todas sus realidades es la Verfallsform des Staats, la forma más decadente de Estado por antonomasia. Al respecto, “el descrédito, la decadencia y la ‘muerte del Estado’, el impulso a la persona privada (me cuido de decir: el individuo) es la consecuencia del concepto de Estado Democrático”. (cita de Nicolás González Varela, Prefacio de “Nietzsche contra la democracia”)

Como escribiera Nietzsche, “la democracia moderna es la forma histórica de la decadencia del Estado”. Aunque desde su perspectiva expresaba “confianza en la ‘habilidad y el interés de los hombres’, para mantener incluso ahora el Estado durante un momento favorable y rechazar los ensayos destructores de los semisabios demasiado celosos y apresurados”. (“Humano, demasiado humano”, Volumen I, epígrafe 472)

¿Será, como pensaba Kelsen, que la ideología democrática responde a una posición espiritual relativista y empírica? (“Sobre la esencia y el valor de la democracia”, año 1920) 

 

Concepciones de Estado según Arendt 

En uno de sus ensayos fundado en la vida y en la libertad, la filósofa Hanna Arendt efectuó, -desde su visión-, una luminosa referencia a “dos concepciones: aquella para la que el Estado y lo político son instituciones imprescindibles para la libertad y aquella que ve en el primero una institución imprescindible para la vida”. Entre ellas, indicó, “hay una oposición infranqueable, de la que los representantes de dichas tesis apenas son conscientes” (Hannah Arendt, “¿Qué es la Política”, Fragmento I, agosto de 1950). 

Es más, al caracterizar una definición de Estado y abordar la relación de éste con la violencia, citó a Theodor Eschenburg, quien dijera: “el Estado como poseedor de la violencia (de la fuerza) es una forma de organización de la vida indispensable para la sociedad”. Desde el surgimiento del Estado nacional “la opinión corriente es que el deber del gobierno es tutelar la libertad de la sociedad hacia dentro y hacia fuera, si es necesario usando la violencia”. Como Madison observara “en la convivencia se trata de hombres y no de ángeles”.

 

La ‘reapropiación del Estado’: el objetivo de Zizek 

Uno de los temas predilectos del filósofo Slavoj Zizek es el papel del Estado en la sociedad. Sobre el particular Marisol Rama Mosquera señala: Zizek defiende que el Estado sea solución a los problemas estructurales y no parte de ellos. “No se trata de terminar con él sino de reapropiarnos de él”. (ensayo Reflexiones de S. Zizek” (2011), “Primero como tragedia, después como farsa”, Marisol Rama M., Revista de Filosofía, Nº 20, Julio de 2021, Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de La Coruña, España) 

Su conclusión es que en la actualidad el objetivo no es el Estado como enemigo, sino que hay que reapropiarse de él y cambiar su forma de funcionamiento. Pero, ¡cuidado! Por aquí se puede abrir un forado peligroso para la idea de Estado democrático de derecho. 

 

El Estado libre de Spinoza 

Baruch Spinoza, en su Tratado teológico político, afirmó que en “un Estado libre cada cual tiene el derecho de pensar lo que quiere y decir lo que piensa”. En sus obras trazó siempre el perfil de un Estado respetuoso de las libertades: “un Estado no bárbaro”.

Con razón el mexicano Enrique Krauze ha escrito: “el Estado -cualquier Estado, aun el legítimo, aun el electo democráticamente- no puede determinar el sentido del cauce de un río, tampoco puede gobernar lo que una persona cree, piensa y opina” (Epílogo de Spinoza en el parque México). 

 

Cómo evitar la caída del Estado 

Si las izquierdas no se renuevan y las derechas continúan inspirando lástima, ¿a qué tronco de ideas podría aferrarse el Estado moderno para afirmar su ramaje seco y caduco a punto de caer? Este es el espacio-tiempo predilecto para que profetas temerarios, vendedores de mercaderías vencidas, políticos corruptos sin condena, ineptos, audaces aprovechados que no saben de honestidad, se comporten como ágiles reptiles. 

Si el objetivo fuera cambiar solo parte de la estructura institucional-política del Estado contemporáneo, ¿cuál es la directriz básica? ¿Qué metodología utilizar? ¿Con qué instrumentos operar? En un enfoque alternativo, si la idea es cambiar las bases culturales de la sociedad, ¿cuál es la propuesta? Porque es muy distinto concebir y diseñar otro tipo de sociedad a partir de nuevos cimientos que tratar de refundarla para mantener intactos sus pilares de sustentación. Y aquí sí que es y será necesario trabajar duro. 

¿Y si la intención fuese acabar con el Estado?, como ya se avizora en un horizonte no tan lejano. Se escuchan cantos que incitan a un capitalismo sin Estado. En este ambiente confuso, ¿podrá subsistir la democracia?

Jorge Varela
16 de julio del 2024

NOTICIAS RELACIONADAS >

El espectro político chileno

Columnas

El espectro político chileno

El espectro político chileno de izquierda a derecha o de derech...

01 de abril
Nuevo orden internacional comunitario

Columnas

Nuevo orden internacional comunitario

La construcción de una institucionalidad política mundia...

25 de marzo
El mundo en estado de ignición

Columnas

El mundo en estado de ignición

El mundo atraviesa un período turbulento: oscuro, complejo, &aa...

18 de marzo

COMENTARIOS