Cecilia Bákula

En torno a la proclamación de la independencia

Acontecimientos que se fueron concatenando hacia la proclamación formal

En torno a la proclamación de la independencia
Cecilia Bákula
13 de julio del 2026

 

Estando ad portas de recordar un nuevo aniversario de la proclamación de la Independencia del Perú, conviene recordar algunos hechos que van dando sentido a la concatenación de sucesos que concurren, casi necesariamente, al acto mismo que tuvo lugar el 28 de julio de 1821.

Como es sabido, el 8 de setiembre de 1820 arribó a la bahía de Paracas la Escuadra Libertadora, al mando de don José de San Martín, teniendo como objetivo lograr que el Perú proclamara su independencia respecto a España y, garantizar así, de alguna manera, la libertad que se había declarado en el Río de la Plata y en la Capitanía General de Chile. Desde Pisco, San Martín decretó “… en todos los puntos que ocupe el ejército libertador del Perú, o estén bajo su inmediata protección, han fenecido, de hecho, las autoridades puestas por el gobierno español”. Ya para ese momento, el ambiente proclive a la ruptura con España iba ganando adeptos por lo que es de suponer que el virrey don José de la Pezuela tuvo noticias de ese arribo y de las acciones que se iba tomando para preparar el terreno a favor de la causa independentista.

Fue en esas circunstancias que el virrey promovió una reunión que quiso tener un talante conciliador, por lo que se llevó a cabo un encuentro entre representantes del virrey y de San Martín. El hecho tuvo lugar en un rancho de Miraflores, que por entonces era un lugar alejado del centro de la ciudad. Allí se reunieron los realistas el conde de Villar de la Fuente, Dionisio Capaz e Hipólito Unanue, que actuó como secretario del evento. Los patriotas estuvieron representados por Tomás Guido y Juan García del Río.

Las posturas irreconciliables, extremas y distantes no hubieran sido un detonante inmediato si es que no hubiera habido un hecho poco conocido, como fue el que Capaz decidió alterar el documento que se había suscrito, falsificando las firmas de Villar de la Fuente y de Unanue, difundiendo un documento que tergiversaba los acuerdos tomados. Ante ello, el propio Unanue emitió un desmentido que fue publicado el 8 de octubre en la Gaceta de Gobierno.

Este hecho, que pudiera entenderse como algo menor, implicó, entre otras cosas, que el propio Hipólito Unanue, reflexionando sobre lo que se había conversado y la imposibilidad de conciliar posturas, así como la realidad misma que vivía el Perú, optara luego por unirse a la causa de la independencia, ya que los delegados de San Martín exigían la libertad absoluta del Perú y todo el continente. Mientras que por parte del virrey solo se pudo obtener el ofrecimiento de otorgar ciertas libertades y promover lo que se había aprobado en la Constitución Liberal de Cádiz de 1812, lo que no podía haberse cumplido pues el virrey carecía de autoridad para modificar las normas del fortalecido absolutismo que España venía imponiendo.

Podríamos decir que, con este cierre de las conversaciones, las relaciones habían quedado rotas y la voluntad del ejército libertador de luchar por la independencia quedó claramente precisada. 

Las conversaciones de Miraflores no solo significaron un punto de quiebre y de no retorno, sino que de alguna manera mostraron el último aliento del poder del virrey de la Pezuela a quien se tildó de carente de energía para defender el poder español en el Perú, que era el virreinato más rico, extenso e importante de la corona española. Por todo ello, el 29 de enero de 1821 se vivió un levantamiento militar en las huestes españolas que estaban acantonadas en Aznapuquio, en el valle del Chillón, a escasos kilómetros de Lima. 

Un segundo momento de interés se refiere a las consecuencias de un documento conocido como “la intimación de Aznapuquio”, mediante el cual se le hizo conocer al virrey el descontento de los más altos mandos militares que, habiéndose sublevado en su contra, habían amenazado con tomar las armas en contra de de la Pezuela. Este hecho y la presencia de San Martín en el norte de Lima llevaron al virrey a aceptar la realidad y nombrar a José de la Serna quien le instó a firmar un documento, a manera de capitulación de su poder, acto que dio fin a su gobierno en el Perú y se le concedió los documentos para que partiera rumbo a España; su familia viajó en abril y él haría lo propio un tiempo después.

Es interesante recordar los nombres de los militares sublevados porque ellos aparecerán en las batallas finales que tuvieron lugar en Junín y Ayacucho: José de la Serna, José de Canterac (quien suscribió la Capitulación de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824), Jerónimo Valdés y José Ramón Rodil (quien resistió defendiendo el Real Felipe hasta el 23 de enero de 1826) entre otros.

Un tercer acontecimiento por demás significativo fue el encuentro que sostuvieron don José de San Martín con el nuevo virrey del Perú, don José de la Serna. Este hecho tuvo lugar entre el 4 de mayo y el 2 de junio de 1821 en la casa hacienda Punchauca en un lugar que ahora es parte de Carabayllo. Por parte de los patriotas participaron Tomás Guido, Juan García del Río, José Ignacio de la Rosa y Fernando López Aldana quien fungió de secretario. En el grupo realista estuvieron Manuel de Llano y Noguera, José María Galdeano y el entonces comisionado Abreu.

Las posiciones eran igualmente opuestas pues lo mínimo que aceptaría San Martín era, además del reconocimiento de la libertad del Perú, el que se designara a un príncipe, no español, para que gobierne estos territorios de acuerdo a la ley peruana. Solo se logró la firma de un armisticio y, como consecuencia, La Serna tuvo que salir de Lima pues la situación de bloqueo era insostenible y el ingreso de San Martín, un hecho inevitable.

A veces pareciera que la Independencia del Perú fue un hecho aislado, el acontecimiento de un día y, sin embargo, los acontecimientos se fueron concatenando de manera segura y constante hacia la proclamación formal que tuvo lugar el domingo 28 de julio de 1821.

Cecilia Bákula
13 de julio del 2026

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