Jorge Morelli
En la Constituyente chilena todo requiere dos tercios
El texto constitucional tiene, además, tres candados

La Convención que escribirá la Constitución de Chile se instala el 4 de julio, en menos de dos semanas. Sus integrantes fueron elegidos el 15 y 16 de mayo pasado. La Convención sesionará en Santiago mientras, paralelamente, el Congreso seguirá funcionando en Valparaíso.
De las 155 curules de la Convención Constituyente, 17 pertenecen por adelantado a los pueblos originarios: siete para los mapuches, dos para los aimaras y ocho para otros tantos grupos étnicos (los quechuas entre ellos). La Convención está compuesta por 77 mujeres y 78 hombres.
La coalición de derecha (Vamos por Chile) tiene 37 votos; los independientes alcanzan 11; el centro izquierda (Lista del Apruebo, Independientes No Neutrales) tiene 36; la izquierda (Apruebo Dignidad, Lista del Pueblo) tiene 54. Más los 17 votos de los pueblos originarios suman 155.
Toda decisión relativa a la Constitución, al contenido y su texto, se aprueba por los dos tercios de los votos de la Convención Constituyente. O sea, 104 como mínimo del total de 155.
La izquierda y el centro izquierda sumados alcanzan 90 votos. Solo podrán sobrepasar los dos tercios si los pueblos originarios (17) votan cerrado con ellos siempre. Bastaría que la izquierda pierda cuatro votos y no podría aprobar un texto completo por sí sola. Tendrá que negociar.
El texto constitucional tiene, además, tres candados por adelantado: no podrá cambiar el régimen democrático y republicano, ni las sentencias judiciales, ni los tratados internacionales de Chile. Las disputas deben ser resueltas por cinco miembros de la Corte Suprema chilena elegidos por sorteo.
Finalmente, la Convención Constituyente chilena tiene nueve meses (más tres adicionales de prórroga) para terminar el el proyecto constitucional a ser sometido a referéndum. La Convención se disuelve una vez aprobado el texto. Hay un cuarto candado: la Convención se disuelve si se cumple el plazo de prórroga sin que exista un texto aprobado.
Como se ve, la izquierda chilena no las tiene todas consigo.
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