Giancarlo Peralta
El sueño caviar
Mantenerse en el poder, incluso sin ganar ninguna elección

Consiste en encabezar las luchas reivindicativas de los movimientos populares para seguir medrando del poder, ya sea ocupando cargos públicos directamente o por medio de consultorías generosamente pagadas. Por ello apoyan iniciativas fracasadas como el tercer intento de “toma de Lima”, así como de las capitales de provincia –la única en la que la tozudez continúa es en la ciudad de Puno, la de un grupo de pobladores que arribaron a la ciudad de Puno desde diversos puntos de dicha región–; en las demás, salvo algunas marchas intrascendentes, la izquierda caviar y la violentista volvieron a fracasar.
La izquierda caviar y el bloque oportunista de la política peruana quisieron movilizar a miles de ciudadanos, pero no lo consiguieron. Tampoco el rector de la Universidad Nacional de Ingeniería, Alfonso López Chau, que sueña con encabezar una candidatura presidencial que se sostenga en un conglomerado de izquierda. En esta oportunidad abrió las puertas del recinto universitario del Estado, el cual le fue confiado para que lo administre, salvaguardando la calidad de la enseñanza e investigación que requiere el país; pero nadie tocó a sus puertas. Anunció que había recibido el reto de una dama que en los noventa se cobijó bajo el manto del fujimorismo y que hoy está dispuesta a arroparse al mejor postor, ya sea que proceda de la izquierda filo narcoterrorista o la anarca izquierda, pasando por el rosado político y llegando hasta los grupos más oportunistas. La presencia de Don Alfonso no le hace ninguna gracia a Veronika Mendoza que, a pesar de carecer de caballo, prefiere seguir cabalgando sin el rector.
El grupo que más daño le ha hecho al Perú es el encabezado por Martín Vizcarra, quien sabe que su pasado lo condena y está haciendo todo lo posible para que sus hilos en el poder logren postergar cualquier decisión judicial sobre su condición en libertad. Él sigue soñando con su retorno a la escena política nacional.
Quien pronto espera que Martín se convierta en un nuevo inquilino de la Diroes sería Francisco Sagasti; su entorno está trabajando una candidatura, pero saben que disputan el mismo espacio político, la medianía que en el Perú linda con la mediocridad que requiere la corrupción para seguir operando. Sagasti fue el que relajó los requisitos que demanda la posición de secretario de Palacio de Gobierno; de esta manera, Bruno Pacheco pudo acceder a dicho puesto para despachar con el también expresidente y golpista Pedro Castillo. Recordemos que Bruno Pacheco fue a quien la Fiscalía halló con US$ 20,000 en efectivo en un baño de la sede presidencial.
La presencia de Sagasti incomoda a Martín pero también a Verónika y a López Chau. No obstante, desde el lado más estatista de la política nacional, aquella izquierda que demanda “todo el poder del Estado para el pueblo… siempre que ellas se beneficien y lo administren”, tienen una gran virtud: compiten en la primera vuelta, pero a la hora del reparto de granjerías a consta de todos los peruanos, cada una de ellas arría sus banderas y se juntan a la hora de la repartija.
El sueño de las izquierdas es mantener el poder. Y para que ello vuelva a ocurrir, requieren que las elecciones generales se lleven a cabo bajo la conducción de Jorge Luis Salas Arenas en el Jurado Nacional de Elecciones y Piero Corvetto en la Oficina Nacional de Procesos Electorales. Sólo así tienen asegurada su continuidad en el poder, al margen de que haya o no elecciones.
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