Renatto Bautista

El personalismo

La respuesta a ¿cuándo se jodió el Perú?

El personalismo
Renatto Bautista
13 de abril del 2026

 

"Conversación en La Catedral", la célebre novela de Mario Vargas Llosa, resuena con una pregunta que sigue vigente décadas después de su publicación: "¿en qué momento se había jodido el Perú?". Una interrogante que lanza el personaje principal, Santiago Zavala, con una carga de frustración y lucidez que pocos lectores olvidan.

Para intentar responder esa pregunta, me centro en el personalismo, que considero la peor característica de nuestra sociedad. Se trata de una tendencia arraigada en la cual los ciudadanos, en su gran mayoría, no trabajan en equipo ni cultivan una visión identitaria colectiva. Todo lo contrario: han asimilado, equivocadamente, que ellos son el centro del mundo, y que su proyecto personal debe anteponerse a cualquier iniciativa comunitaria. Esta actitud tiene raíces concretas: en los colegios estatales se ha abandonado progresivamente la educación cívica, dejando un vacío que hoy se llena con el pernicioso mensaje de que "vale todo para ganar" y que los demás simplemente no importan.

Las manifestaciones cotidianas de este personalismo son tan numerosas como reveladoras. Motocicletas que circulan en sentido contrario, que invaden las veredas o que ignoran olímpicamente los semáforos. Personas que fuman en espacios cerrados, contaminando el aire y afectando la salud de quienes no comparten ese hábito, sin mostrar el menor reparo ni reconocimiento de su falta. Pero el personalismo no se agota en estas infracciones visibles. También se expresa en algo más sutil y quizás más dañino: la incapacidad de algunos ciudadanos —y líderes— para ejercer grandeza en los momentos que la historia exige, o para respaldar con generosidad y convicción a sus aliados cuando estos libran batallas por el bienestar común.

La verdad es que el personalismo es absolutamente nocivo, porque no es otra cosa que el egoísmo institucionalizado, y el egoísmo es uno de los más graves desvalores que puede enraizarse en una sociedad. Si el Perú permanece atrapado en el subdesarrollo —más allá de cualquier coyuntura política— es, en buena medida, porque persiste esa cultura del personalismo que desprecia el civismo y rechaza las normas que hacen posible la convivencia. No se trata de un problema de recursos ni de geografía: se trata de una forma de relacionarnos que nos fragmenta y nos debilita.

A modo de conclusión, el personalismo es la cadena del egoísmo que nos mantiene atados al pasado e impide que, como sociedad, orientemos la mirada desde el presente hacia el futuro. Las sociedades avanzadas del siglo XXI no llegaron a serlo por casualidad, sino porque aprendieron que el bien común no es el enemigo del individuo, sino su mejor garantía. Mientras no asumamos esa lección, la pregunta de Zavala seguirá siendo, lamentablemente, tan actual como el día en que fue escrita.

Renatto Bautista
13 de abril del 2026

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