Jorge Morelli
El monumental malentendido de la izquierda peruana
¿Para qué quieren cambiar la Constitución?

Las comunidades andinas quisieran, explicablemente, que se les entregue la propiedad de los recursos naturales bajo sus tierras. Pero eso no va a suceder ni siquiera en la versión más radical de la constitución que la izquierda quisiera aprobar. La izquierda jamás podrá renunciar a que los recursos naturales sean del Estado, tal como es hoy. La razón es muy simple: si el Estado no fuera dueño de los recursos, ¿para qué querría la izquierda controlar el Estado?
¿Cómo hará entonces un hipotético gobierno izquierdista para estar a la altura de lo que demandan las comunidades? Sencillamente, no lo hará. No entregará los recursos de ninguna manera. Defraudará a las comunidades, que son los pobres entre los pobres del Perú y los pondrá en su contra.
El único modo en que podría responder a ese anhelo es entregando a todos los peruanos, y a los comuneros entre ellos, una propiedad de la tierra que sea verdaderamente tal, especialmente la propiedad de las tierras sobre los recursos naturales. Para esto hay que titular la propiedad de la tierra. Incluso la propiedad familiar e individual de la tierra dentro de las comunidades andinas y amazónicas. Los comuneros no se opondrán, porque eso es lo que naturalmente ocurre. Ha habido desde siempre en ellas propiedad individual, y no solo comunal. Es un proceso histórico que avanza lentamente a su propio ritmo. Titular ambas, respetando lo que los comuneros decidan, no hallará ninguna resistencia.
Pero tampoco basta titular. Hay que poner en valor esas tierras con agua y darles un precio de mercado global que les permita ser capital. Ahora bien, ¿quién en todo el espectro político peruano podría oponerse a esta revolución verdadera? Desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, simplemente nadie.
Y la paradoja es que, para hacerlo no hace falta una nueva constitución. Ni siquiera hace falta cambiar la actual. De manera que la razón por la que la izquierda quiere cambiar la constitución no es esa. Lo que en realidad busca es cambiar los contratos de concesión otorgados por el Estado para la extracción de los recursos naturales; ya sea para entregarlos a otros concesionarios o bien para que el Estado perciba una proporción mayor de la renta que producen, por medio de impuestos o regalías. Es decir, lo que le interesa no es entregar propiedad a los pobres, sino sacar una tajada mayor de los recursos para el Estado.
Este malentendido monumental es lo que la izquierda en sus facciones actuales –Cerrón, Castillo y Mendoza– necesita debatir internamente hasta que le quede claro a ella misma qué es lo que en verdad le importa.
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