Guillermo Vidalón

El debate a la inversa

El debate a la inversa
Guillermo Vidalón
25 de mayo del 2016

Demasiadas agresiones personales y pocas propuestas

La estrategia electoral de los partidos que compiten en la segunda vuelta se ha centrado erróneamente en descalificarse mutuamente, cuando lo esperado por la ciudadanía es que expongan cómo profundizar las reformas para relanzar la economía nacional y, por lo tanto, la generación de bienestar. El que se produzca una concentración de medios de comunicación con una misma línea editorial, que al unísono se manifiesta en contra de la candidata de Fuerza Popular (FP) no hace más que favorecerla. Acaso ya olvidaron los medios que Mario Vargas Llosa fue derrotado, en parte, por el accionar informativo en 1990.

Peruanos por el Kambio (PPK), así como FP, tiene que crecer entre el electorado que demanda una acción drástica y enérgica para enfrentar los principales problemas del país. Uno de ellos es el de la delincuencia. Una cosa es comunicar que se desea sacar a las calles a las Fuerzas Armadas (FF.AA.) y otra muy diferente es señalar que las FF.AA. colaborarán con las instituciones encargadas de reprimir el delito, para garantizar el accionar de las Fuerzas Policiales, la Fiscalía y el Poder Judicial.

La Policía Nacional tiene un mapa de las zonas consideradas como de mayor incidencia delictiva. ¿Por qué en las zonas declaradas en estado de excepción no se podría realizar operativos que impliquen la intervención de las personas, el registro efectivo —inclusive de las viviendas— y el empleo del mecanismo de la flagrancia para reprimir el delito?

La población va a respaldar toda iniciativa gubernamental que ayude a liberarnos del flagelo de la delincuencia. Un viejo dicho popular señala que “quien no la debe, no la teme”. De seguro que en tales operativos se encontraría más de un arma de origen ilegal, objetos robados y hasta a comercializadores de estupefacientes, entre otros. Algunos dirán que no existen establecimientos penitenciarios suficientes para albergar a todos los que resulten detenidos, pero eso es una excusa. Las cárceles no son hoteles ni centros de esparcimiento, son lugares donde se purga condena y la rehabilitación de los internos se da por medio del trabajo.

Si el trabajo dignifica a la persona, ¿por qué no darle la oportunidad de trabajar a los internos, por ejemplo, en la construcción de carreteras de penetración con vigilancia de las FF.AA.? En realidad podría ser cualquier otra obra pública que requiera de personal no calificado y en zonas alejadas de las ciudades.

Por otro lado, considero que se equivoca aquel candidato que hace una guiño hacia la izquierda, otorgándole un protagonismo que los electores le negamos el 10 de abril. Se debe rechazar a aquella izquierda que señala que emitirá un voto crítico “tapándose la nariz”. ¿Acaso no fue ella quien voto y cogobernó con la actual administración? Por eso estamos como estamos, con menor inversión, con menor crecimiento, con más desempleo y mayor pobreza. En el debate propositivo que se espera de los candidatos deberían explicar cómo remontaremos el lustro perdido.

 

Guillermo Vidalón del Pino

 
Guillermo Vidalón
25 de mayo del 2016

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