Felipe Tudela

El conflicto palestino-israelí: ¿por qué pelean?

Una explicación histórica y política

El conflicto palestino-israelí: ¿por qué pelean?
Felipe Tudela
20 de mayo del 2021


Trataré de explicar de la forma más objetivamente posible el conflicto entre Palestina e Israel para ayudar a entenderlo desde un punto de vista histórico y político.

A finales del siglo XIX, el Imperio Otomano gobernaba el territorio que conocemos hoy en día como Palestina. Palestina era una parte de la provincia de Siria, del Imperio Otomano. En esa provincia estaban incluidos lo que hoy es Siria, Jordania, El Líbano e Israel. La población del territorio en aquel entonces, de acuerdo a los registros Otomanos de 1878, era de 87% musulmanes, 10% cristianos y 3% judíos. El idioma que se hablaba era el arábico.

A finales de dicho siglo, la corriente política europea era la de los nacionalismos. Esta corriente política inspiró al periodista judío austrohúngaro Theodor Herzl a crear el concepto del nacionalismo judío –conocido como sionismo–, que consistía en la idea de que el pueblo judío debía dejar Europa para crear su propia nación estado.

En 1917 el gobierno británico, queriendo ganar el apoyo del pueblo judío en la Primera Guerra Mundial (IGM), promulgó la Declaración Balfour, la cual prometía la creación en Palestina de una nación para el pueblo judío. Una promesa audaz, ya que Palestina todavía se encontraba bajo el mandato Otomano, que todavía no había perdido la Primera Guerra Mundial. Este documento se considera la piedra fundacional de Israel.

En 1915 los británicos –para luchar contra el Imperio Otomano en la IGM– le prometieron a Sharif Hussein, Jerife de La Meca, que si él los ayudaba a armar una revolución árabe contra los otomanos, él gobernaría el futuro Estado árabe que se fundaría posteriormente a la victoria sobre los Otomanos. En dicho futuro Estado, se encontraba el territorio de Palestina.

En 1916 – un año antes de la Declaración Balfour– el Gobierno Británico había firmado un pacto secreto con Francia, en el que se acordó que se dividirían el territorio árabe entre ambas naciones, y que los británicos se quedarían con Palestina. Este documento se conocería como el Acuerdo Sykes-Picot. Esto quiere decir que, antes de la firma de la Declaración Balfour, los británicos ya le habían prometido Palestina a los mecanos y a los sionistas.

Terminada la IGM, los británicos establecieron en Palestina un protectorado donde se establecieron diferentes instituciones para las comunidades cristianas, musulmanas y judías, creando una especie de equilibrio de poderes. Mientras tanto, aplicando la Declaración Balfour, se inicia un proceso de inmigración judía a Palestina entre 1920 y 1939. La población judía en Palestina se incrementó en aproximadamente 320,000 personas, llegando a ser el 30% de la población. 

En 1936, tras el surgimiento de una fuerte corriente nacionalista palestina, los palestinos se revelan contra los británicos. Para poder suprimir la revuelta, los británicos utilizaron el apoyo de milicias judías. Suprimida la revuelta se optó por limitar la inmigración judía a Palestina y el establecimiento –dentro de 10 años– de un futuro Estado gobernado conjuntamente entre árabes y judíos, lo cual no dejó a nadie feliz.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, los británicos delegaron el asunto a la recientemente creada Naciones Unidas. Y en 1947, las Naciones Unidas votó para la partición de Palestina en Estados palestinos y judíos separados, que parecían un rompecabezas en el mapa. Claramente esto no funcionó, y en 1948 estalló la guerra árabe-israelí, resultando en la victoria israelí. 

En 1949 se firma un armisticio e Israel termina ocupando un tercio más del territorio del que le hubiera tocado bajo la propuesta de la ONU. Asimismo, Jordania controló y posteriormente anexionó Cisjordania y Jerusalén, y Egipto controló Gaza. Más de 700,000 palestinos huyeron de sus hogares y se convirtieron en refugiados en los países árabes circundantes.

En 1967, Israel y los Estados árabes circundantes fueron a la guerra de nuevo, la que se conocería como La Guerra de los Seis Días. Israel gana nuevamente y obtiene control sobre Cisjordania, Gaza, la Península del Sinaí, y los Altos del Golán, expandiendo enormemente su territorio. Actualmente hay más de 350,000 colonos judíos en Cisjordania y más de 200,000 en Jerusalén Este. Estos asentamientos son ilegales según el derecho internacional. El argumento israelí es que Palestina técnicamente no es un Estado.

En 1980, los palestinos iniciaron la primera Intifada (del árabe ‘’agitar’’), rebeliones de los palestinos de Cisjordania y la franja de Gaza contra Israel. Asimismo, significó la fundación de Hamas. La primera Intifada llevó a una conversación de paz entre palestinos e israelíes resultando en el Acuerdo de Oslo en 1993 con Bill Clinton. Sin embargo, esto todavía dejó muchos problemas por resolver, como la convivencia de dos estados en un mismo territorio, los colonos judíos en territorio ocupado, el derecho de los palestinos de regresar a los territorios ocupados, derechos de agua, etc.

Luego vino lo más parecido a un acuerdo de paz hasta entonces, que fueron los Parámetros de Clinton, en los que el Primer Ministro israelí, Ehud Barak, estuvo dispuesto a ceder territorio ocupado; sin embargo esto nunca se concretó. Luego, en septiembre del 2000, el candidato israelí a Primer Ministro, Ariel Sharon, lideró un grupo de 1,000 guardias armados al Monte del Templo en la Ciudad Vieja de Jerusalén, conocido por los musulmanes como la Mezquita de Al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado en el Islam. Esto hizo estallar protestas que llevaron a la Segunda Intifada,  y desde entonces las relaciones palestino-israelies solo se han visto deterioradas cada vez más. 

En el 2002, los israelíes comenzaron la construcción de un muro alrededor de Cisjordania, ocupando aún más territorio que antes, usando como justificación la protección de los colonos judios. Luego, en el 2005, Yasser Arafat muere y Hamas gana la mayoría parlamentaria, resultando en lo que estamos presenciando en la actualidad. En los últimos 10 años Hamas ha estado realizando bombardeos, los cuales a su vez han sido respondidos por Israel, resultando en el conflicto que presenciamos actualmente.

La reciente escalada del conflicto tiene como origen una decisión de la Corte Suprema Israelí que autoriza el desalojo forzoso de las viviendas de las familias palestinas en Sheij Jarrah, un barrio de Jerusalén Este. Cientos de palestinos salieron a protestar contra la medida el 6 de mayo, y las fuerzas del orden israelíes actuaron. Desde Gaza, las brigadas de Al Qassam y la Yihad Islámica palestina lanzaron cohetes contra Israel, resultando en la respuesta de Tel Aviv con ataques aéreos. El conflicto armado se mantiene hasta el día de hoy.

Felipe Tudela
20 de mayo del 2021

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