Giovanna Priale
Dólar inestable: hora de diversificar
Ante los cambios en el escenario monetario internacional

Las últimas medidas tomadas por el presidente norteamericano Donald Trump parecen poner en riesgo la estabilidad de la moneda norteamericana. Ya las principales voces de los economistas de la Unión Europea han señalado que “buscarán fortalecer el euro” y mitigar el impacto de las medidas proteccionistas que tome EE. UU. en contra de las empresas europeas.
El fomento del retorno de la inversión norteamericana a su propio país debe hacerse en base a los los factores de producción, en lugar de atender a medidas proteccionistas que, a largo plazo y en un entorno globalizado, solo pueden generar mercados paralelos e ineficientes. Sin duda, lo que le ocurra al dólar en los próximos años impactará en nuestros bolsillos, pues aún un 40% de nuestra economía se encuentra dolarizada. Ardua tarea la que enfrenta el Banco Central de Reserva, los bancos comerciales y cada uno de nosotros, pues nos toca tomar decisiones anticipando una trayectoria más débil para el dólar.
Es hora de diversificar, de distribuir la inversión del portafolio disponible en distintos instrumentos financieros e incluir en ellos la inversión en bienes raíces. Pero toca que seamos razonables: el precio al que se compra una acción o un terreno debe ser bajo, con una trayectoria al alza. Y la cartera debe incluir, asimismo, instrumentos más conservadores, que le permitan también disponer de liquidez en caso de una emergencia o una oportunidad de inversión. Hoy más que nunca enseñar finanzas en los colegios y en las universidades puede convertirse en una herramienta de cambio en el comportamiento, de toma de mejores decisiones y, con ello, de reducción de la pobreza.
No tiene sentido que los precios de los alimentos y bienes suban artificialmente en las zonas cercanas a algunos centros mineros, mientras existen comunidades viviendo aún bajo el amparo de los programas sociales. El rol de las instituciones financieras puede ser mucho más potente si se cuenta con los incentivos adecuados para asumir riesgos y se presta el dinero de los ahorristas, si el Estado (vía Cofide) se concentra en crear polos de desarrollo basados en infraestructura, competencias productivas y acceso a mercados de calidad.
Hay mucho que hacer por nuestro Perú y esta es una oportunidad de trabajar de manera articulada. No es cierto que los programas sociales sean suficientes para atender las necesidades y superar la pobreza. Por el contrario, un mercado internacional en el que cambia el escenario monetario puede permitir el desarrollo de herramientas de política pública distintas y el uso de los tratados internacionales para potenciar las capacidades de relacionamiento de las microempresas con los mercados europeos y con un Estado mucho más eficiente y coordinado.
¡Ya regresaré, Paccarectambo, para verte salir de la pobreza!
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