Cecilia Bákula

Día de la bandera. Bolognesi y el honor nacional

En el aniversario de la Batalla de Arica

Día de la bandera. Bolognesi y el honor nacional
Cecilia Bákula
08 de junio del 2026

 

En este 7 de junio, en que de muchas maneras se decidirá, una vez más, el destino del Perú, mediante el voto ciudadano, no podemos dejar de recordar que este día, en 1880, es decir hace ya 146 años, tuvo lugar la Batalla de Arica, en el contexto de la infausta Guerra del Pacífico, contienda a la que el Perú nunca debió ingresar ni menos ser parte.

No obstante las circunstancias de ese conflicto, cuyas heridas aún tardan en cerrar, se vivieron momentos de gran crisis interna en nuestro país, asociadas a decisiones internacionales poco adecuadas. Fuimos el centro de la voluntad expansionista de unos y del repliegue ominoso de otros y, aun en esas condiciones, nuestros soldados, nuestro pueblo, dio muestras de patriotismo hasta el extremo, de honor, resistencia y pundonor que no podemos dejar de recordar, porque el olvido de lo heroico es siempre causa de malas conductas posteriores.

Es por ello que lo inmediato de nuestra vida nacional no debe marginar lo importante y en ello, la historia tiene una gran trascendencia pues nos permite conocer aquellos momentos en los que surge la fortaleza de muchos y, a veces, sobre la desidia y el deshonor de otros, porque la historia y el pasado no es solo de color blanco ni solo de color negro; hay momentos de gloria, momentos de pesar, momentos de recuerdo, de alegría y otros que van quedando tristemente en el olvido. Hoy, el Perú es un país que va gustando de perder la memoria y de creer que lo actual, inmediato y del día a día, deben opacar a la trascendencia de nuestra existencia histórica. Es, también, una consecuencia de la pobreza a la que se ha conducido la enseñanza de historia del Perú, sin comprender que el olvido, es la muerte de la tradición, del conocimiento y de la propia esencia.

Recordemos que Chile declaró la guerra al Perú el 5 de abril de 1879, aun cuando nuestros países no tenían fronteras comunes, pero se utilizó el artilugio de exigir neutralidad peruana ante la agresión que Chile desarrollaba contra Bolivia. 1879 fue un año de mucho dolor, pero de gran heroísmo, como recordamos las hazañas de don Miguel Grau.

Para 1880, Arica se había convertido en el lugar sureño de la resistencia peruana; ya habíamos perdido territorio y nuestro ejército tenía delante un duro y muy desigual enfrentamiento. Los peruanos, al mando del coronel Francisco Bolognesi, no pasaban de ser unos 1800 soldados, frente a la superioridad chilena que emplazó a más de 5000 efectivos. No obstante, los nuestros dieron en todo momento muestras de coraje, amor a la Patria y convicción absoluta de nuestros derechos, de nuestra voluntad de defensa y de inquebrantable amor y honor para con la Patria.

Ante la evidente desventaja nacional, la historia nos recuerda que el 5 de junio, el coronel Bolognesi recibió a un mayor chileno quien le hizo ver la superioridad del atacante y pretendió obtener una rendición sin combate. Aun cuando el heroísmo de Bolognesi estaba decidido en su fuero interno, debía consultar una (imposible) capitulación con su estado mayor y su tropa. Ni ese tiempo de reflexión se le concedió por lo que nuestro héroe, junto con los jefes que estaban con él, no dudaron en responder ante lo que Bolognesi dijo con energía y convicción: “Tengo deberes que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”. Y es que con el honor y la Patria no se negocia, no se es timorato, no se claudica.

El 7 de junio, el ataque fue feroz pues sin piedad alguna, se arremetió contra las fuerzas peruanas y allí perdieron la vida unos 900 de los nuestros, es decir, casi la mitad de todo el contingente peruano, en actos de patriotismo extremo cayeron el propio Bolognesi y, entre otros muchos, los coroneles More, Inclán, O’Donovan y Zavala. Fue tal la mortandad que ese día, el jefe del ejército chileno dijo en un gesto no poco despectivo o, quizá de sutil admiración: “Hoy no hay prisioneros” pues las bajas habían sido tantas que tan solo algunos soldados peruanos fueron capturados días después.

En esa fecha, recordamos también a la figura de Alfonso Ugarte quien participa en la guerra como un soldado voluntario, como un ciudadano que fue capaz de deponer su actividad e intereses para enrolarse y darnos el ejemplo máximo de respeto a nuestra bandera; él prefirió inmolarse antes que permitir que nuestro símbolo patrio cayera en manos enemigas y pudiera ser mancillado.

Por los hechos ocurridos el 7 de junio de 1880 es que se dedica ese día, cada año, a recordar la historia, venerar a los héroes e inmortalizar los actos de patriotismo que han de estimular nuestro amor al Perú y hacernos partícipes de una herencia de gloria, pundonor y entrega. Fue mediante decreto supremo del 30 de abril de 1924 que se estableció que ese sería denominado el Día de la bandera, fecha en la que todos los peruanos, civiles y militares debemos, con profundo respeto y compromiso, renovar nuestro juramento de fidelidad a la Patria y de respeto hacia nuestros símbolos patrios.

Cecilia Bákula
08 de junio del 2026

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