Aldo Llanos
Cristo y el poder
¿Qué haríamos si fuésemos todopoderosos?

Imagínense que se nos pudiese conceder el deseo de ser todopoderosos ¿qué haríamos con semejante poder? Pues dependiendo de nuestras particulares circunstancias, pienso que no mucho, ya que las grandilocuencias y gestos del manual del perfecto filántropo estarían a la orden del día. ¿Pero qué hizo el Todopoderoso al venir a vivir en medio de nosotros?
1.- Nacer sobre un comedero de animales y en medio del hedor propio de un establo porque es capaz de nacer en el corazón más taimado y sucio del mundo.
2.- No obligarnos a ser buenos, porque Él mendiga nuestra correspondencia de amor.
3.- Adelantar su misión pública solo porque su madre le pidió que resuelva un problema de licores en medio de una fiesta.
4.- En vez de exigir sacrificios, como los dioses del Nuevo Mundo, Él se entrega como sacrificio por todos nosotros.
5.- Dejarse perseguir, abofetear, burlar, azotar y matar porque nunca deja de creer y apostar por sus perseguidores, abofeteadores, burladores, azotadores y verdugos.
6.- Renunciar al uso del poder de coacción y de toda violencia preventiva/correctiva porque nosotros, aunque no podamos o no queramos, no nos cansamos de hacerlo.
7.- Pudiendo expulsar a Judas y ahorrarse su Pasión decide mantenerlo hasta el final.
Porque no se trata de demostrar cuán bueno soy o cuánto participo de las celebraciones comunitarias, sino de dar testimonio de un Dios que me ama con todos mis desaciertos e incoherencias, y que no se avergüenza jamás de mí.
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