Antero Flores-Araoz
Chancay en su laberinto
Los peligros de las demoras en la toma de decisiones nacionales
Desde hace algo más de un año viene funcionando el nuevo y moderno puerto de Chancay, ubicado en el distrito del mismo nombre, que forma parte de la provincia de Huaral. Chancay siempre fue una caleta de pescadores en que luego también se instalaron algunas fábricas del Sector Pesca, pero también tiene extensos emprendimientos agrícolas y como atractivo turístico el ya famoso Castillo de Chancay, acondicionado y modernizado para dicha actividad por la familia Barreto Boggio.
Por su importante profundidad acuática, el nuevo puerto de Chancay está preparado para recibir y atender embarcaciones de gran calado y fue construido por personal de origen chino especializado en ello, siendo eficientemente secundados por los almirantes peruanos en retiro Carlos Tejada Mera y Gonzalo Ríos Polastri. El puerto fue construido en tiempo récord y ha pasado exitosamente todas las inspecciones, contando con estupendas calificaciones. Cuando opere el puerto a plenitud de su capacidad, indiscutiblemente Chancay estará convertido no solo en un hub portuario, sino también logístico, industrial y comercial, además de su actividad agraria.
Con lógica el lector se preguntará ¿Qué es lo que falta para hacer realidad tanto desarrollo? y la respuesta es muy fácil, qué el Estado haga su parte, pues penosamente mientras la inversión no estatal en el puerto corrió a velocidad de crucero, lo que corresponde al Estado como obligaciones, camina a velocidad de tortuga, como ya es conocido.
En efecto, Chancay requiere estar comunicado con Lima y el Callao, este último nuestro principal puerto, pues para esos lugares, como destino final, llegarán las mercancías del sudeste asiático, y también las que se embarquen a esta última zona. Por ello se requiere tener la carretera en inmejorable estado y hacer la vía de circunvalación en Chancay y reponer el puente caído al llegar a ésa localidad.
Lamentablemente nada de lo señalado se ha realizado y, lo que es peor, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) insiste en un proyecto vial elevado sobre la ciudad de Chancay, muchísimo más oneroso que la vía de circunvalación que es la aconsejada tanto por el Ministerio de Viviendas y Construcción como por la propia Municipalidad de Chancay, quien además ha concluido su Plan de Desarrollo Urbano, en proceso de aprobación por el Municipio de Huaral, al igual que el Plan de Acondicionamiento Territorial de la Provincia de Huaral que no tiene cuándo concluir.
El Consejo Consultivo de la Municipalidad de Chancay, integrado por ex presidentes del Consejo de Ministros, ex ministros de Estado, ex decanos y decanos de diversos colegios profesionales y algunos especialistas, además de empresarios, en varias oportunidades ha llamado la atención a los sectores gubernamentales involucrados para que hagan bien sus tareas, pero hasta ahora más sordos que una tapia. Sería también pertinente que el presidente del Consejo de Ministros haga conciliar al MTC con el de Vivienda y Construcciones, para que de una vez se pongan de acuerdo y hagan lo que el tino y buen criterio aconsejen, sin más dilaciones.
Cabe señalar que el puerto de Chancay no solo ha sido concebido para carga China/Perú y viceversa, sino también para la que tiene por destino, así como origen, Brasil, desde y hacia China, pero hasta ahora el Perú no concluye tratativas con Brasil para la vía interoceánica carretera o ferroviaria.
Lo antes indicado es esencial, pues se tiene conocimiento de otras alternativas interoceánicas que van hacia el litoral del Pacífico, desde Brasil, pasando por Paraguay y terminando en Chile, que tendrían mejores facilidades y menores costos operando en los puertos chilenos de Iquique, Antofagasta y Mejillones.
Las demoras en la toma de decisiones nacionales, convierte a Chancay en una encrucijada y podría volatilizar las expectativas nacionales para la plena utilización del Puerto de Chancay. ¡Advertidos estamos!
















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