Antero Flores-Araoz
¡Que se vaya! ¡Que se vaya!
Sobre las deficiencias del actual Congreso de la República
A quienes el título de esta columna les recuerde alguna pieza musical, están totalmente en lo cierto, pues es el nombre de una canción del repertorio de “Los claveles de la cumbia”. Sin embargo, también el nombre de la columna es la repetición del deseo de los peruanos, de que nuestro actual Congreso se vaya a su casa y pueda sucederlo uno mejor que esté en funciones el 28 de julio próximo.
Como en toda obra humana el actual Parlamento tiene cosas positivas como negativas, aunque penosamente estas últimas arrasen a las primeras tanto en cantidad como en calidad. Muy probablemente una de las causas de la deficiente calidad de nuestro actual Parlamento fueron las modificaciones normativas de carácter político, impulsadas en su momento por Martin Vizcarra, entre las que se encontraba la no reelección parlamentaria, vigente en los comicios del 2021, que tuvo como consecuencia que en ese Congreso no hubiesen experimentados congresistas, lo que no significa que en otras materias no tuviesen experiencia y que han actuado con solvencia. Evidentemente son los pocos.
También las reformas electorales que se hicieron tienen cuestionamientos, pues gracias a la reducción de firmas para inscribir a los partidos políticos, ellos aumentaron vertiginosamente y hoy tenemos la vorágine de candidaturas que entorpecen el proceso electoral general del presente año.
Otra de las causas de la deficiencia parlamentaria, más que cierto, fue la mala decisión de los electores, que simplemente votaron mal, diría que muy mal. Los gobernantes y los parlamentarios no caen del Cielo como el maná bíblico. Ellos son escogidos por los electores, que si escogen bien benefician a toda la población, pero si eligen mal, simplemente nos revientan a todos.
Entre las pocas bondades de este Congreso tenemos la modificación parcial de nuestra Constitución para regresar al bicameralismo y, haber dado facultades delegadas al Poder Ejecutivo, para que pueda legislar en diferentes áreas y materias, esperando que lo haga bien, teniendo en consideración la experiencia jurídica y pública, así como conocimientos del Presidente del Consejo de Ministros, lo que se aúna a la buena disposición del actual Presidente de la República.
Respecto a las deficiencias del Congreso aún vigente, tenemos su exageradísimo populismo en autorización de gastos, creación de universidades y otras instituciones que han hecho añicos los presupuestos generales de la República. Además pululan las leyes declarativas que para poco o nada sirven, pues no ordenan absolutamente nada, con olvido de que las leyes son normas mandatorias.
En tareas de fiscalización, el Congreso no ha sido muy eficaz, pues ha tratado con guante de seda a parlamentarios que incurrieron en falta. Tampoco ha fiscalizado adecuadamente a otros poderes del Estado pese a estar autorizado para ello.
También hay que decirlo, así no sea causa directa de las deficiencias, que la proliferación de bancadas dificulta la toma de decisiones a través de la búsqueda de consensos, pese a los esfuerzos, notables y notorios, del actual presidente del Poder Legislativo.
















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