Giancarlo Peralta

Antimineros perjudican al Perú

No proponen ninguna alternativa y su discurso está ideologizado

Antimineros perjudican al Perú
Giancarlo Peralta
23 de agosto del 2023


Los autodenominados “defensores del medio ambiente” parten de la premisa de que las actividades económicas
per se generan un daño al entorno natural, cuando la realidad es que las personas siempre han interactuado con el medio en que se desarrollan para proveerse de mejores condiciones de vida.

En la actualidad, con una población mundial que supera los 8,000 millones de habitantes, resulta inconcebible pensar que podría producirse alimentos suficientes si dejásemos de emplear tractores, barcos, plantas de procesamiento de alimentos, laboratorios, viviendas, hospitales, centros de enseñanza, equipos electrónicos, etc. Todos requieren de instrumentos metálicos, y estos se obtienen de la extracción y procesamiento de minerales.

Por eso, el discurso ambientalista, que no evalúa con racionalidad los pros y los contras, termina oponiéndose a cualquier estrategia de desarrollo nacional. En particular para el caso peruano, porque el territorio está atravesado por la cordillera de los Andes, y toda formación geológica que emerge sobre la superficie posee, entre sus características, la de contener minerales. No obstante, en algunos lugares existe una mayor concentración de minerales aprovechables comercialmente, eso quiere decir que de su extracción y procesamiento se puede obtener un beneficio económico para una localidad, una región o el país en su conjunto.

En el Perú la minería genera aproximadamente el 56% de las exportaciones. Este comercio con el mundo hace que el país obtenga las divisas necesarias para adquirir aquello que no se produce localmente. Por su parte, los países desarrollados invierten en aquellas naciones que cuentan con ventajas comparativas en su geología.

Al respecto, ¿qué debe hacer el Perú? Aprovechar esa sinergia, el interés internacional por invertir en el desarrollo de proyectos mineros como consecuencia del cambio de matriz energética. Y como contraparte, el Perú debería destinar los recursos que obtiene en aquello que le resulta trascendente; por ejemplo, al trasvase de agua de la cuenca del río Amazonas hacia la cuenca del océano Pacífico. De esa manera se podría irrigar la costa desértica y generar un activo ambiental que compense largamente cualquier impacto de la actividad. 

Además, el 68% de la población radica en la costa y casi un 30% lo hace en Lima, donde se va a requerir un mayor volumen de agua. ¿Cómo financiar obras de infraestructura hídrica sin el aporte de la actividad minera? Tomaría muchos años más. Tengamos presente que con agua se sobrevive; pero la aspiración natural es a disfrutar la vida. Es decir, acabar con la pobreza y crear un escenario en el que todos los habitantes del país mejoren su calidad de vida.

Cuando la antiminería consigue detener uno o más proyectos también está postergando el desarrollo del Perú en su conjunto, porque no propone una alternativa y su discurso es ideológico, coincidente con quienes consideran que el éxito de unos se debe al desmedro económico de otros, cuando la realidad es totalmente diferente. Recordemos que cuando la minería pone en valor un yacimiento se genera una riqueza que previamente no se disponía. Es decir, la minería engrandece la riqueza nacional, y en su expansión surgen oportunidades de empleo productivo y de desarrollo de infraestructura.

Que en la administración de los recursos del Estado se registren casos de corrupción no es responsabilidad de quienes producen la riqueza, sino de quienes la administran y también de los electores, quienes eligen a malos administradores. Asimismo, se debe tener presente que no resulta una coincidencia que quienes dicen defender el medio ambiente terminen postulando a cargos públicos representando una tendencia ideológica que hostiliza a la inversión y que considera que mientras más pobreza exista serán mayores sus posibilidades de mantenerse en el poder.

Utilizando argumentos falaces la antiminería está dañando al Perú. Es tiempo de que los diferentes gobiernos le concedan a la minería el lugar que le corresponde. Que sea tratada como política de Estado, como una locomotora que impulsa a los otros vagones productivos y –con ellos– promover el bienestar al cual tienen derecho tanto los peruanos del presente como los de las próximas generaciones.

Giancarlo Peralta
23 de agosto del 2023

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