Mario Saldaña
A recuperar la calle

Política peruana: un té de tías que solo se escuchan a sí mismas
Por enésima vez, la presencia de un grupo minúsculo de militantes / representantes / simpatizantes del Movadef, a través de una movilización en las calles de Lima, genera un debate encarnizado y un rasgamiento de vestiduras a escala nacional sobre “cómo es posible que permitamos (en específico, cómo las autoridades permiten) que se haga apología y loas al terrorismo asesino”.
Entonces empiezan los debates jurídicos sobre si salir a marchar con pancartas de Marx, Lenin, Mao y Abimael Guzmán es apología del terrorismo, o si sus cánticos son una alabanza a la violencia asesina, y si por tanto se les debería detener y encarcelar. Por otro lado, también se debate en si tal hecho colisiona o no con el derecho irrestricto a la libertad de opinión que la Constitución consagra. Y luego llegan los argumentos de que en tal o cual país esto o aquello no se permite, y si la sociedad se defiende o no, y si somos o no una “democracia boba”, y estallan los ataques y las respuestas, y etc., etc. y etc.
En lo que nadie repara (o nadie quiere reparar, porque no voy a entrar acá a discutir temas jurídicos o a poner ejemplos de otros países, en la medida de que hay para todos los gustos) que lo que el Movadef hace, y ha hecho siempre, es un claro gesto político. Y lo triste (por no decir otra cosa) es que la comunidad democrática (se supone) peruana no reaccione con un acto de respuesta contundente.
Es decir, que prefiramos agregar más acuchillamiento y guerra intestina entre quienes hemos sufrido y repudiamos al terror, antes que un gesto politico firme y cohesionado frente a los violentistas y al senderismo. Ese gesto debería ser una movilización social y multipartidaria masiva en contra del Movadef.
No entiendo un ápice a los líderes de los partidos. ¿Sus organizaciones solo existen para el Congreso? ¿Sus representantes y dirigentes solo levantan la voz y arman escándalo cuando se trata de desacreditar al adversario en un medio de comunicación o a través de las redes sociales? ¿Y la calle? ¿Y la gente? ¿Y los peruanos de a pie acaso no pueden ser convocados contra la ideología de la violencia, movilizándose pacíficamente en nuestras ciudades y dirigiéndose al Movadef, para decirle una vez más al terrorismo asesino: ¡Nunca Más!? ¿Tan poquita cosa son los políticos y los pseudopartidos que ni siquiera son capaces de convocar con éxito a una manifestación de respuesta sobre un propósito en el que coincidimos el 99% de los peruanos?.
Esta misma crítica la vengo haciendo muchos años, ante la indefensión en la que se encuentran las empresas y el propio Estado cuando son atacados por los grupos antimineros o antiinversión privada. No hay ningún partido político en las provincias y zonas alejadas que haga el trabajo político de desenmascarar las mentiras y el chantaje de estos enemigos del Perú.
¿Saben por qué? Porque los partidos, en su gran mayoría, perdieron la calle y el campo hace bastante tiempo, hace mucho tiempo. El Modavef lo sabe. Sabe que la reacción inmediata por su presencia será horas de horas de declaraciones de uno y otro lado en los medios, en las redes y en el Congreso, pero no en la calle. Y así seguiremos mucho tiempo más, mientras el eje de la política en el Perú se siga asemejando a un té de tías en medio de un auditorio que solo se escucha a sí mismo.
Señores políticos, recuperen la calle.
Mario Saldaña C.
@msaldanac
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