Rocío Valverde

Rocío Valverde

Un pavo real en Oxford

Mitos e historia de un ave que varias culturas consideran sagrada

Un pavo real en Oxford
Rocío Valverde
21 de mayo del 2018

 

El pavo real caminaba majestuoso por el pueblo, ajeno a la gente, como sabiéndose admirado. Desfilaba orgulloso, con su copete azul a modo de corona, y arrastraba su larga cola mirando de reojo la procesión de coches que, como hambrientos paparazis, le tomaban fotos desde todos los ángulos. Y de repente lo escuchamos: la voz del demonio vestida con el plumaje de un ángel lo describió Noah Webster en su libro La historia de los animales. Un alarido espantoso que se le perdona en el instante en que despliega su abanico iridiscente.

¿Qué hace un pavo real, originario de Asia, caminando por un pueblito de Oxford? Me cuenta de inmediato mi esposo que los pavos reales pertenecen al Arboretum de la Universidad de Oxford y que casi siempre se los encuentra de camino al trabajo. Me dice que si ve a un pavo real por la mañana sus sentidos le dicen que va a tener un buen día.

Él no lo sabe, pero no es el primero en inventar un mito respecto a esta majestuosa ave. La mitología griega cuenta que Zeus se enamoró de una mujer llamada Io y, para protegerla de la ira de su esposa Hera, la transformó en una vaca blanca. Hera pidió a Zeus que le regalara el animal y a él no le quedó otra opción más que aceptar. Hera de inmediato pidió a Argus, un gigante de cien ojos que vigilara a la vaca. Argus ignoraba que Zeus había enviado a Hermes a rescatar a su amante bajo cualquier precio. Hera honró a Argus poniendo sus cien ojos en la cola del ave sagrada, el pavo real.

En la tradición musulmana, el pavo real juega un papel decisivo. Cuenta, pues, que el diablo estaba sentado en las puertas del paraíso esperando su momento para poder entrar a tentar a Adán y Eva. Un pavo real que estaba en la entrada lo ayudó a entrar, con la colaboración de una serpiente que desencajó su mandíbula y lo transportó en su boca. La traición ocurre tal como narra la Biblia, y Dios expulsa a los cuatro del paraíso. Curioso y quizás revelador resulta que los Yazidíes en cambio crean que el pavo real es uno de los siete espíritus que emanan del creador del mundo, Yasdan, y por ello le rezan cinco veces al día. El pavo real es el causante de un gran conflicto.

En el cristianismo se ha usado la figura del pavo real de dos distintas maneras. Es común que se señale al pavo real como un animal ostentoso y orgulloso, y es por ello que el pecado capital de la soberbia sea representado por una mujer vestida o abanicándose con las plumas del pavo. El segundo simbolismo es radicalmente distinto. Durante la mayor parte del año podemos deleitarnos con la belleza y los reflejos color cobre de sus plumas, pero el pavo real está condenado a perder todas sus plumas durante el otoño. Luego de unos meses de desnudez las plumas vuelven a engalanar a esta bella ave. Es así, pues, que podemos encontrar al pavo real representando la resurrección y la vida eterna en la arquitectura de algunas iglesias.

Cuántas historias fantásticas ha creado la mente mortal del hombre para explicar de alguna forma la majestuosidad del pavo real. Sin embargo esto no explica por qué rayos estaban estos pavos reales en un pueblito perdido de Oxford. La historia de estos pavos reales ha sido un poco difícil de encontrar. Este animal fue símbolo de clase en la historia de las monarquías. En la era de los Tudor el pavo real adornaba la mesa del gran banquete. El ave era despellejada con mucho cuidado para no dañar las plumas, luego se cocinaba su carne y antes de servirla se le volvía a colocar la piel. ¡Sin la piel y plumas parecía un simple pollo asado! Fue ese símbolo de estatus lo que hizo llegar este grupo a Oxford. El grupo de pavos reales que caminan por el pueblo son los descendientes de un par de pavos reales comprados por una familia acaudalada, cuyo jardín de 52 hectáreas es hoy el Arboretum de Oxford.

Los pavos reales reposan sus plumas bajo el sol y un grupo de niños los observan fascinados. No lo saben aún, pero están presenciando miles de años de historia.

 

Rocío Valverde
21 de mayo del 2018

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