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Sobre la calidad educativa

Columna

Sobre la calidad educativa

5 de Septiempre del 2017

Dos propuestas para mejorar la educación en el Perú

Poco después de la suspensión de la huelga de profesores, durante el fin de semana, recibí una triste noticia: el fallecimiento del padre Clemente Bartra Serra S. J., magnífico educador jesuita cuyos libros de lectura y matemática y cuadernillos de ortografía construyeron las bases de comprensión lectora y matemática de las generaciones que iniciamos primaria antes del fatídico octubre de 1968. Un par de promociones después, cuando ya se iniciaba el copamiento socialista de la Compañía de Jesús en Latinoamérica —coincidente con la malhadada Reforma de la Educación impulsada por la dictadura militar—, método y libros fueron dejados de lado, reemplazados por mamarrachos paridos en los cuarteles bajo inspiración castrista.

Empezaba la perorata de la importancia del método y la irrelevancia del conocimiento, que pretendía reparar algo que no estaba roto. El método y la transmisión temprana de conocimiento, la férrea disciplina, el respeto al profesor, a los padres, a los mayores y a las normas empezaban a ser atacados metódicamente, disfrazados de supuesta mejora. Hoy es evidente qué buscaba el castrismo cubano: un pueblo inculto es siempre más fácil de sorprender y dominar.

Lo mismo se daría en paralelo en el resto de colegios privados y estatales. Atrás quedarían los notables niveles de cultura y preparación de las grandes unidades escolares, como Nuestra Señora de Guadalupe, que ya en la universidad demostraban no estar en desventaja académica frente a quienes proveníamos de los colegios privados más notables de entonces.

Hemos asistido a un pésimo manejo del conflicto magisterial, que bien da para armar un caso para enseñar qué cosas no hacer jamás. Pero no quiero abundar, por innecesarios, en los calificativos a la falta de gestión exhibida, sino llamar la atención sobre el problema de fondo: la educación.

Seguridad, inteligencia, defensa y gestión de crisis son la temática habitual de mis artículos; no me aparto abordando la materia educativa. En el corto y mediano plazo, medidas sectoriales inteligentes y sostenidas podrían revertir las crecientes inseguridad y conflictividad social, pero solo serán sostenibles si abordamos en serio la educación. Sería productivo realizar pilotos con esos viejos métodos y materiales de probada eficacia, enseñando tempranamente método y conocimiento; adicionalmente, deberíamos explorar alternativas contemporáneas.

Quiero abordar dos medidas propuestas por J. J. Garrido en su editorial:

-Segmentar la educación según el entorno.

-Otorgar al padre de familia, mediante cupones o bonos, la decisión del colegio al que desea confiar la educación de sus hijos.

La demanda laboral actual se ha diversificado muchísimo. ¿Por qué no generar la opción de educación secundaria técnica, que permita al egresado encontrar un trabajo mejor remunerado que el de peón de obra o vigilante?

Si hay colegios privados con mejor nivel educativo a menor costo (nada es gratis, la educación estatal se paga con nuestros impuestos) que los estatales, ¿por qué no replicar el éxito perfectible del sistema de AFP, otorgando al padre de familia un bono para que decida a qué colegio envía a sus hijos, haciendo competir en calidad a esos colegios?

Es hora de empezar a dar soluciones reales.

Dardo López-Dolz