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¿Partidos políticos, dijo?

Columna

¿Partidos políticos, dijo?

5 de Noviembre del 2015

Sobre el voto preferencial y los partidos políticos

Nuevamente, el Congreso postergó el debate del proyecto de ley que propone eliminar el voto preferencial. Sus defensores consideran que para mejorar la democracia es necesario anular dicho voto ya que con ello se fortalecería a los partidos y de esa manera se resolverían “todos” los problemas del Congreso.

¿Es que en el Perú existen realmente partidos políticos? No, lo que tenemos son asociaciones de amigos con intereses comunes. Meros vehículos para llegar al poder que no representan a sus electores ni funcionan como correas de transmisión de los intereses ciudadanos. ¿Acaso las bases del Apra, del Nacionalismo o del Fujimorismo tienen poder de decisión dentro del “partido”? ¿Son ellas quienes aprueban las listas de los candidatos al Congreso o a los gobiernos locales y regionales? ¿Quién elige a los invitados?

La idea de que la eliminación del voto preferencial fortalecerá a los partidos y con ello a la democracia, es errada. ¿Por qué la lista cerrada sería mejor que la lista con voto preferencial si ambas son preparadas por las mismas cúpulas? ¿Qué nos garantiza que, anulado el voto preferencial, esas cúpulas harán un mejor trabajo? El voto preferencial le permite al elector elegir dentro de la lista aprobada por el partido a quien él cree que representará mejor sus intereses. El problema es que este sistema no le gusta a las cúpulas porque el poder de decisión recae en el ciudadano, y ello las debilita. Fue precisamente esta la razón por la que se decidió implementar el voto preferencial.

 

Los defensores de la anulación de dicho voto argumentan que en democracias liberales las listas al parlamento son cerradas. Pero olvidan precisar que en esas democracias hay mecanismos de rendición de cuentas que obligan a los representantes a responder a las bases y a los ciudadanos que los eligen.

 

Un sistema a considerar es el de distritos electorales múltiples uninominales. Estos distritos son tan pequeños que por cada uno de ellos solo hay una curul. Así, en lugar de que Lima tenga 36 curules, estas deberían dividirse entre 36 distritos electorales. Un distrito electoral más pequeño facilita la posibilidad de que los electores conozcan mejor a sus representantes. Además, genera los incentivos para que los partidos se fortalezcan e institucionalicen ya que será mas fácil que los electores los obliguen a rendir cuentas.

 

También olvidan que en las democracias liberales son las bases de los partidos las que eligen quienes serán sus candidatos. Esto genera el incentivo para que más ciudadanos participen en política al acercar los partidos al pueblo.

 

Fukuyama sostiene que no es suficiente copiar modelos y traspasarlos para que los países logren el desarrollo ni fortalezcan la democracia. Es necesario estudiar la historia de las democracias liberales, analizar la realidad de nuestros países y tratar de encausarlos por la vía correcta.

 

Implementar reformas a medias, como paliativos, no va a tener el resultado esperado: fortalecer el sistema de partidos políticos y con ello la democracia. Luis Ibérico presidente del Congreso sostiene que "no existe voluntad política" para anular el voto preferencial. Además, existe una clara discrepancia en lo que sostienen los líderes de los partidos y lo que hacen sus congresistas. Y es que se les está pidiendo a estos que implementen una reforma que va contra sus intereses y en pleno proceso electoral.

El Perú sufre la falta de una democracia funcional. No existe una representación política real y ello no se resolverá anulando el voto preferencial.

Por: María Cecilia Villegas