Juan Carlos Valdivia

Juan Carlos Valdivia

Navegando sin rumbo

Un Gobierno débil y sin dirección que solo convoca a mayores reclamos

Navegando sin rumbo
Juan Carlos Valdivia
05 de junio del 2018

 

Se han cumplido dos meses desde que César Villanueva asumió la Presidencia del Consejo de Ministros, y su actitud débil —de ceder frente a cualquier reclamo, tal como se advirtió— comienza a generarle problemas. Los transportistas que lograron que se les ofrezca la revisión de los peajes, ahora exigen se anule el incremento del Impuesto Selectivo al Consumo a los combustibles, y para ello han comenzado a realizar paralizaciones regionales, que culminarán en un paro nacional. Por su lado las organizaciones radicales de maestros repiten su estrategia de legitimación, logrando reuniones con las autoridades del Ministerio de Educación, que repiten los errores que ya cometió en el pasado la señora Marilú Martens.

El gabinete ha mostrado sus limitaciones. Gente sin experiencia en puestos de decisión, que pretenden cubrir sus espacios con mucha actividad burocrática, pero sin resolver problemas de fondo. Y con ciertas disputas ideológicas, como lo que viene sucediendo en sectores como Trabajo o el Midis; o con ministros que no logran transmitir sus mensajes, y algunos que ni siquiera se han molestado en tratar de hacerlos conocer. Un primer ministro lleno de ambigüedades, y un grupo de ministros que nadie conoce y que no logran hacer calar su mensaje. Se da prioridad al trabajo con municipios, pero no se logra hacer comprender cuál es el camino por el que pretende dirigir al país.

Y aquí tenemos un problema. Entre la vocación mercantilista de la bancada keikista en el parlamento y la populista del premier Villanueva, más los devaneos colectivistas de algunos de sus ministros, los peruanos nos encontramos en la penumbra. Nos distraen con el fútbol, pero no hay una luz hacia donde encaminar. No hay certeza sobre la voluntad de ir en alguna dirección. Pero lo que los peruanos sí sabemos es que no podemos avanzar pretendiendo ir en todas las direcciones.

Es una situación preocupante para todos, menos para el presidente Vizcarra. Todos parecen estar buscando hacer el muertito, aprovechando la distracción del fútbol. Y el problema real es que la sensación de un Gobierno débil y sin dirección solo convocará a mayores reclamos una vez que termine el mundial y los candidatos inicien su lucha por hacerse notar.

Hay ausencia de una mano firme, que encamine con seguridad al país hacia alguna dirección. Aquí parece que se ha decidido navegar hacia donde nos lleve el viento, no importando mucho la dirección hacia dónde se va, pues el objetivo es pasar el tiempo. Vamos navegando, pero sin rumbo. Estamos advertidos.

 

Juan Carlos Valdivia
05 de junio del 2018

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