Darío Enríquez

Darío Enríquez

La falacia de la igualdad de oportunidades

La falacia de la igualdad de oportunidades
Darío Enríquez
21 de diciembre del 2016

Otra evidente falacia liberticida que debemos combatir

Uno de los argumentos más populares de los estatistas de todos las vertientes y perfiles para justificar la intervención del Estado en la vida de los ciudadanos, hasta llegar a límites liberticidas, es la conocida falacia de la “igualdad de oportunidades”. Estas fuerzas estatistas han conseguido instalar en el subconsciente colectivo la condición de principio irreversible para la “igualdad”. Sin que medie prueba alguna, ni casuística consistente, ni cadena de argumentos lógica y racional, se establece a priori el valor universal de lo que en verdad termina siendo —por no contar con un sustento debido— una falsa igualdad. Aquel que osara siquiera cuestionar ese principio igualitario, sufrirá las llamas eternas de los totalitarios mediáticos y los impolutos guardianes de los principios inalienables; por supuesto, siempre y cuando sean los que ellos defienden, frente a los cuales no hay otra opinión que valga ni proceda.

Imaginemos por un momento que las pretensiones falaces y arrogantes de los ingenieros sociales que proponen la “igualdad de oportunidades” puedan darse en la realidad. Por ejemplo, que los que nacen en esta década gozarán de ella gracias a los constructivistas que todo lo pueden. Es evidente que esa igualdad de oportunidades no garantiza la igualdad de resultados. La casuística es abundante incluso en el caso de hermanos que han tenido las mismas oportunidades y sus resultados en la vida son diametralmente opuestos. Así, esos resultados diferentes nos harán caer nuevamente en una “desigualdad de oportunidades”, porque los padres que han tenido éxito relativo mayor que otros podrán permitirse para sus hijos mejores oportunidades. Quedaría entonces para los constructivistas la tarea de volver a cincelar la igualdad de oportunidades, no permitiendo que los padres apoyen a sus hijos para que tengan mejores perspectivas en su futuro. Puede parecer algo ilógico, pero sucede.

La fuerza coactiva del Estado agrede a ciudadanos con tasas impositivas abusivas y confiscatorias, afectando incluso la herencia que los padres podrían dejar a sus hijos. Esa es la lógica que está detrás de las mayores tasas de impuestos contra los “ricos” en nombre de la igualdad. Así, los constructivistas pretenden impedir que los padres elijan el tipo de educación en conocimiento y valores que deseen para sus hijos, obligándolos a enviarlos a escuelas y programas que los burócratas del ministerio determinen.

Revisemos un caso específico: el acceso al Internet. Es claro que no todos acceden en condiciones de igualdad de oportunidades a las nuevas tecnologías informáticas y telecomunicaciones. Sin embargo, tomemos el caso de cualquier grupo poblacional que en efecto, goce de un acceso igualitario al ciberespacio. ¿Acaso todos lo aprovechan del mismo modo? Un porcentaje altísimo se emboba con pornografía ciberflaútica, otros desbordan casi en adicción a los juegos electrónicos virtuales y muy pocos realmente aprovechan las facilidades de acceder a diversas fuentes de información e intercambio, enriqueciendo, fortaleciendo y sosteniendo un desarrollo intelectual diferente y mejor. ¿Se dan cuenta? No hay modo de asegurar una igualdad de resultados a partir de la falaz igualdad de oportunidades. Tampoco que ese “igualamiento” forzado por la ley y la confiscación, asegure una mejora sostenible de resultados.

Lo que debemos estimular —porque el desarrollo y la prosperidad tanto personales como familiares, comunitarias y sociales tienen que ver con incentivos correctos— es que todos y cada uno de los miembros de la sociedad, a partir de sus diferencias, limitaciones y preferencias, pueda buscar en forma responsable nuevas y mejores oportunidades para los suyos. Estas oportunidades estarán allí esperando por los que se atrevan a buscarlas en la medida que haya libertad para que estas fluyan y se orienten a los ciudadanos que buscan mejorar su nivel de vida con estudio, esfuerzo, dedicación y trabajo. Facilitar y acompañar el proceso de “acceso posible a las oportunidades” en un ambiente de libertad. No con dádivas incondicionales ni experimentos liberticidas de “igualamiento” social, menos con “fritangas”* tributarias.

 

* La izquierda cretina, reaccionaria y liberticida de “Podemos” en España proponía desaforadamente “freír en nuevos impuestos a los ricos” para con ese dinero obtenido inmoralmente financiar sus arrestos populistas.

 

Darío Enríquez

 
Darío Enríquez
21 de diciembre del 2016

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