Dardo López-Dolz

Dardo López-Dolz

Crisis de comunicación y gobierno

Crisis de comunicación y gobierno
Dardo López-Dolz
12 de septiembre del 2017

Errores del Ejecutivo durante la huelga magisterial

En una entrevista reciente, la ministra de Educación (cuya probable censura se debe definir hoy martes) aludía a la falta de comunicación como la principal causa de la huelga prolongada. Repite así el error más común en la jerarquía empresarial de la industria extractiva y energética.

Es importante tener una buena comunicación, pero extrapolar de allí un sobredimensionamiento del método y canal sobre el contenido o las motivaciones reales es un grave error. Un error coincidente, no por casualidad, con la estúpida exacerbación del método sobre el contenido, tendencia que sufrimos en la educación contemporánea y en buena parte de los noveles periodistas.

Cuando se aborda profesionalmente un conflicto es necesario entender que este puede escalar. Para evitar o administrar adecuadamente un escalamiento del conflicto es imprescindible determinar claramente y de antemano las motivaciones, vínculos, intereses, preocupación y financiamiento, tanto de los actores (los reales y de los que dan la cara, cuando no son los mismos) como del público al que representan.

Siendo una de las partes el Estado, el o los actores estatales responsables (Minedu y PCM) debieron recabar la inteligencia que el sistema está obligado a proveer. Puntualmente la responsabilidad de proveerla recae sobre la Digemin del Ministerio del Interior y la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI). El desmadre acontecido, mal encubierto por la prensa amiga de Palacio en su intento de jugar al gran bonetón, evidencia que o no se generó oportunamente la inteligencia prospectiva o la hoy evidente insuficiente experiencia política de los actores responsables los llevó a minimizar o no tomarla en cuenta.

Lo primero que debió tomarse en cuenta es la motivación política antisistémica, absurdamente no detectada pese a que no hicieron el menor intento de esconderla, confiados en la impericia y previsible subsiguiente inacción ministerial. Lógicamente, como en toda huelga, había un reclamo económico, pero estaba claro desde el principio, salvo para quienes no querían verlo, que no era el punto principal.

Debería ser innecesario mencionar que era imprescindible discriminar claramente a los interlocutores válidos, para concentrar los esfuerzos en conocer mejor sus motivaciones, sus vínculos, sus intereses y sus objetivos. Ninguno de ellos nació a la vida política ayer.

Una regla de oro en la negociación es mantener intacta la credibilidad y el capital moral (y político en este caso) de la ministra y el presidente. Mi experiencia personal ratifica que esta debió ser llevada a cabo por negociadores profesionales. La evidente invasión sectorial del Mininter (que enardeció los ánimos) y el error de involucrar a Palacio de Gobierno va a pasarles factura durante lo que resta de esta gestión.

Pero casi todo eso ya ha sido dicho. Lo importante es comprender que la huelga magisterial (más allá de las motivaciones de cada maestro) fue solo la primera de una secuencia de medidas callejeras que, si llegan a desarrollarse como tienen planeado, van a jaquear al Gobierno haciendo que el “publicherry” de Semana Económica el día de ayer parezca un chiste de Archi y Torombolo. Hace rato que llegó la hora de desplegar el tren de aterrizaje ministerial.

Dardo López-Dolz

Dardo López-Dolz
12 de septiembre del 2017

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