Tino Santander

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Barnechea, la opción socialdemócrata

“Acción Popular no se come los chicharrones de la corrupción”

Barnechea, la opción socialdemócrata
Tino Santander
13 de marzo del 2018

 

Alfredo Barnechea, es un intelectual socialdemócrata que tiene el mérito de haber llevado a Acción Popular a convertirse en una seria alternativa de poder. Luego de los dos pésimos gobiernos del arquitecto Belaunde (1963-1968, 1980-1985), el partido de la lampa se convirtió en un pequeño comité limeño de confusos sicofantes que se aliaba con quien podía para no desaparecer. Esa crisis de identidad ha sido superada porque Barnechea le ha dado una impronta socialdemócrata al partido, acercándolo paulatinamente a las diversas demandas populares.

El fin de semana pasado, en un actividad partidaria, Barnechea dijo: “En los últimos 30 años de gobiernos neoliberales la obra pública ha estado al servicio de las empresas privadas y la economía de mercado solo ha servido a una argolla político-empresarial. Eso va a cambiar con un gobierno populista, porque la obra pública estará al servicio del país y la economía de mercado será un verdadero instrumento para el progreso”.

Además, enfatizó: “Acción Popular no se come los chicharrones de la corrupción”, en alusión a los demás partidos políticos, incluido el presidente PPK, comprometidos con las que daban las empresas brasileñas. Barnechea ha asumido militantemente la defensa del gas y se ha comprometido a renegociar el lesivo contrato de Camisea, firmado por PPK, y de ganar las elecciones se ha propuesto recuperar el gas para el desarrollo del país. Asimismo, ha señalado que acabaran con los monopolios en las farmacias y la privatización de la salud.

¿Alfredo Barnechea va en camino a ser el Evo Morales peruano? No lo sabemos. Por el momento, tiene que organizar una coalición popular reformista que incluya a los movimientos sociales y regionales, así como a los mineros informales, los agricultores, la gente sin agua ni desagüe que vive en cerros y desiertos, y que no tienen representación política.

Barnechea, tiene la ventaja de que el fujimorismo este dividido, no es un partido democrático y cada día se devalúa más políticamente por sus propios errores. Por otro lado, las izquierdas partidas en cuatro facciones están subordinadas a Nicolás Maduro y tiene como horizonte político la movilización bullanguera y nada más. Guzmán, es una confusa ilusión de consignas marketeras y no tiene un partido inscrito, además de que es percibido como el heredero político del aventurismo humalista. César Acuña es visto como un político corrupto que compra grados académicos, sentencias judiciales y hace lo quiere porque tiene plata como cancha.

Aparentemente, el camino al poder es sencillo por el bajo nivel de los adversarios. Sin embargo, Barnechea tendrá que enfrentar la desconfianza de la inmensa mayoría, que repudia a los políticos a quienes considera ladrones e incapaces. Los peruanos se han refugiado en sus familias y en la religión, donde encuentran un lugar de compromiso con el país, sin mezclarse con la política corrupta y demoniaca.

Los peruanos pueden elegir a un xenófobo, a un cómico ambulante, a un “mesías” autoritario. La epidemia del populismo y los nuevos fascismos surgidos en Europa y Norteamérica pueden llegar al Perú. La opción socialdemócrata que encarna Barnechea está en construcción y tiene que batir el campo en busca de la adhesión emocional y política de los varios perús que conviven armónicamente por el momento. Además, tiene al frente a un pueblo que no cree en nadie. Entonces, la pregunta que debe responder Barnechea es ¿por qué los peruanos tenemos que creerle?

 

Tino Santander
13 de marzo del 2018

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