Editorial Política

Los nuevos pumas de Hispanoamérica, pero con Estado de derecho

Anotaciones sobre las reformas económicas e institucionales pendientes

Los nuevos pumas de Hispanoamérica, pero con Estado de derecho
  • 03 de julio del 2026

 

Los triunfos de Keiko Fujimori en Perú, de José Antonio Kast en Chile y de Abelardo de la Espriella en Colombia revelan que las mayorías ciudadanas de la región han virado a espacios de la centro derecha, cansados de los fracasos, desinstitucionalización y frenazos económicos que han desencadenado las izquierdas en estos países. Si la Argentina de Javier Milei avanza a la reforma de su sistema cambiario que mantiene diversos tipos de dólar –que alimentan una industrialización artificial– y reforma su sistema aranceles al margen de las murallas del llamado Mercosur, entonces estaríamos en condiciones de sostener que casi todo Sudamérica se enrumba por el camino de un crecimiento sano hacia el desarrollo.

En cualquier caso, una de las preguntas que deben formularse las centro derechas en la región es cómo se abandona el péndulo perpetuo que suele llevarnos de gobiernos de izquierda que fracasan a gobiernos de derecha que también fracasan, sin poder consolidar un modelo de desarrollo, tal como sucedió con los llamados Tigres de Asia. Países que lograron acortar el camino al desarrollo en cinco décadas, no obstante que a Occidente le tomó dos siglos. 

En ese sentido, es incuestionable que las centro derechas deben desarrollar las llamadas reformas de segunda generación: reformas institucionales y del sistema de justicia, reformas tributarias y laborales, y solucionar los problemas de infraestructuras; pero sobre todo, reformas en la educación y la salud, para contar con una fuerza laboral saludable e innovadora de cara al siglo XXI. Sin embargo, las centro derechas desde tres décadas atrás suelen promover este tipo de reformas para abandonar el entrampamiento económico, el crecimiento bajo y la llamada trampa de ingresos medios. ¿Por qué no se avanzan en estas reformas y, muy por el contrario, el Estado sigue creciendo e incrementando el gasto y la burocracia?

El problema de la región es que la centro derechas se han ocupado del crecimiento, la inversión y la reducción de pobreza, mientras que las izquierdas en todas sus versiones, ya sea la comunista o la progresista, se encargaban de la educación y de los relatos y narrativas dominantes en la sociedad. Por ejemplo, luego de décadas de crecimiento, multiplicación del PBI y reducción de pobreza en Chile y Perú, sus economías comenzaron a crecer como si hubiese llegado la época de los estados de bienestar. Si el Estado crece es imposible imaginar reformas tributarias para reducir impuestos. Y el crecimiento del Estado se explica porque se ha impuesto la narrativa acerca de que los mercados y la inversión privada son fuentes de explotación y no de creación riqueza y, por lo tanto, el Estado debe convertirse en “el guardián de la redistribución”. He allí la razón del surgimiento del Estado de la burocracia y del trámite y la multiplicación de oficinas y burócratas.

Las reformas de segunda generación, pues, se detienen en la región por el triunfo cultural de las izquierdas. Nadie podrá derribar el Estado burocrático sin una gesta cultural de por medio.

A diferencia del modelo de los Tigres de Asia que, en una primera etapa, se desarrollaron sobre la base de burocracias militares reformistas que, luego del crecimiento y el desarrollo, evolucionaron a democracias y mayor control del poder, en Hispanoamérica el modelo de los pumas de América Latina tiene que hacerse con Estado de derecho, con pluralidad y control del poder. Y un modelo de ese tipo implica una guerra cultural total para posibilitar que la buena política avance.

Los progresistas de buena voluntad, influenciados por las universidades estadounidense a las que creen las Atenas del siglo XXI, consideran que los temas de la historia, la filosofía y la sociología no tienen mayor relevancia. Se equivocan de principio a fin. Por ejemplo, sin la leyenda negra en contra del virreinato español, no habrían surgido las repúblicas plurinacionales del Foro de Sao Paulo y la legislación de los llamados “pueblos originarios” que pretenden detener la minería moderna.

Es claro entonces. Si la derecha en la región pretende superar el péndulo regresivo con la izquierda tiene que entender –exagerando las cosas– que “salvo la cultura todo es ilusión”.

  • 03 de julio del 2026

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