Editorial Política

Delegación de facultades legislativas y gobernabilidad

Prueba de fuego para establecer nuevas relaciones entre Ejecutivo y Legislativo

Delegación de facultades legislativas y gobernabilidad
  • 03 de agosto del 2026

 

La semana pasada el Ejecutivo, el nuevo Consejo de Ministros presidido por Luis Galarreta, estableció la agenda política del país alrededor de los problemas urgentes que afectan a la sociedad y el Estado. Sorprendentemente el borrador de solicitud de facultades para legislar por 120 días en asuntos urgentes del país se filtró a la prensa nacional y se desató un debate que los peruanos de buena voluntad extrañábamos desde hace varios lustros.

No se estaba debatiendo sobre cómo vacar o disolver al adversario ni sobre el siguiente parlamentario acusado de “mochasueldo”, sino sobre los temas que plantea el borrador de la solicitud de facultades para legislar: la lucha contra la ola criminal, cambios urgentes en el sistema penitenciario, el fomento a la formalización y la promoción de las micro y pequeñas empresas, y temas vinculados a la simplificación administrativa del Estado.

De pronto, los medios de comunicación se movilizaban convocando a especialistas en seguridad ciudadana, en reforma del Estado, en economía y otros asuntos vinculados a la gobernabilidad. El Perú parecía estar sanando de ese espacio envilecido de una virtual guerra civil y en donde todo se judicializaba y los penalistas mediáticos, convertidos en media star, consideraban que podían hablar de todo.

Sostenemos que el espacio público del Perú comienza a sanar porque la ciudadanía empieza a discutir los verdaderos problemas que debe resolver el Perú y se aleja de la polarización organizada por el progresismo en los últimos lustros. No negamos que la reforma judicial es un asunto crucial, pero reducir el debate a los asuntos judiciales es, precisamente, el peor camino para avanzar a la reforma del sistema de justicia.

En cualquier caso, un nuevo escenario público parece desenvolverse y comienza a representar un nuevo reto para la política, sobre todo para la oposición en el Congreso. Conceder las facultades para legislar por 120 días es un imperativo nacional no solo por la grave emergencia nacional luego del triunfo de Pedro Castillo en el 2021, por el fenómeno de El Niño en desarrollo y la brutal ola criminal que golpea a la sociedad, sino también porque corresponde a las tradiciones democráticas con respecto al inicio de nueva administración. La oposición tiene el derecho de acotar la delegación de facultades en determinadas materias, pero no tiene derecho a oponerse. Asumir una conducta de ese tipo sería notificar al país que la oposición ha decidido continuar la guerra política y, por lo tanto, obligaría al Ejecutivo a echar mano de los nuevos procedimientos constitucionales que establecen la posibilidad de presentar una cuestión de confianza.

Sería absurdo que se desarrollara una situación de ese tipo. Se confirmaría la aproximación acerca de que en las bancadas legislativas de oposición no existe sentido común y buena voluntad, sino activistas que priorizan la ideología antes que los intereses del país.

El argumento de que la delegación de facultades tomará tiempo porque se necesitan instalar las comisiones de las cámaras –sobre todo las de Constitución– es atendible, pero se puede subsanar con la emisión rápida de decretos de urgencia de parte del Ejecutivo, sobre todo en los asuntos vinculados al Fenómeno del Niño.

Por otro lado, parafraseando un estribillo que se acuñó en una pasada campaña electoral, vale señalar ¡que se acabó el recreo para la oposición! Las denuncias y gritos del Movadef y de Roberto Sánchez se convertirán en las exclamaciones delirantes de un grupo sin trascendencia ante la necesidad de responder ante los temas urgentes para la sociedad y el Estado.

¿Qué pretendemos señalar? Que el cambio de los términos de debate en el espacio público obliga a las bancadas a definiciones programáticas y de gobierno más allá de las fábulas y estribillos de “las leyes procrimen” y el llamado “pacto mafioso” que, como cotorras, se ha venido repitiendo en los predios opositores.

Ahora existirá la obligación de definir si estamos a favor o no de una reforma laboral, por ejemplo. A partir de allí todos sabremos quién es  de derecha, de centro o de izquierda. Punto.

  • 03 de agosto del 2026

NOTICIAS RELACIONADAS >

Facultades delegadas para legislar en la emergencia

Editorial Política

Facultades delegadas para legislar en la emergencia

  En los tres consejos de ministros convocados por la presidente...

31 de julio
Un gabinete de técnicos, de políticos y contadores de historias

Editorial Política

Un gabinete de técnicos, de políticos y contadores de historias

La decisión de la presidente Keiko Fujimori de designar a Luis ...

29 de julio
Orden, reconciliación y denuncia frontal del fracaso del Estado

Editorial Política

Orden, reconciliación y denuncia frontal del fracaso del Estado

La presidente Keiko Fujimori culminó su mensaje señaland...

28 de julio

COMENTARIOS