La ceremonia nacional –que movilizó a todas las instituci...
La presidente Keiko Fujimori culminó su mensaje señalando que su administración se caracterizará por buscar el orden y la reconciliación nacional, y en seguida lanzó una exclamación entusiasta: ¡Viva la reconciliación nacional! Antes de ese viva final había convocado a un diálogo abierto con la oposición, solicitando que se pensara en las nuevas generaciones y no en las próximas elecciones. Igualmente, la jefe de Estado había convocado a los gobiernos regionales y municipales a sumar esfuerzos en la transformación nacional.
Considerando que las bancadas bicamerales de Juntos por el Perú y una parte de Ahora Nación se habían retirado antes de que la presidente iniciara el mensaje presidencial y que Roberto Sánchez caía en el ridículo liderando una marcha de unas decenas de personas cerca de la avenida Abancay, en las Fiestas Patrias quedó claro que las izquierdas radicales pretenden continuar la polarización y bloquear la gobernabilidad.
En el mensaje de Fiestas Patrias de la presidente de la República se denunció la devastación y la desorganización en que se encontraba el Estado. Un Estado que, no obstante que gastaba más, no ha solucionado las escandalosas brechas sociales en servicios públicos.
La jefe de Estado abundó en detalles sobre la desorganización, ineficacia y también de la corrupción en el Estado. Señaló, por ejemplo, que en la última década la inversión pública se había duplicado, pero el déficit de servicios continuaba. Sostuvo que en el 2023 la Contraloría estableció que se perdieron S/ 24,000 millones en inversión pública por diversas razones. Igualmente describió un Estado llenó de trámites y burocracia que no puede ofrecer servicios públicos en seguridad ni agua potable.
En este contexto, sostuvo la jefe de Estado, el Ejecutivo se proponía atender la mitigación de los efectos destructivos del fenómeno de El Niño y enfrentar la ola criminal. Anunció que las fuerzas armadas –en coordinación con la Policía Nacional del Perú (PNP)– se encargarían de conducir las políticas en las zonas declaradas en emergencia.
La jefe de Estado precisó que no ofrecía milagros, por la terrible desorganización del Estado, sino que prometía método, perseverancia y una ruta clara con un cronómetro irreversible: durante su gestión hasta el 2031, que suma 1,826 días, existirían objetivos y metas medibles.
Las referencias de la jefe de Estado a los problemas de nutrición y anemia en la niñez peruana, los déficits de los alumnos de la escuela pública en matemáticas y humanidades; los índices de pobreza y falta de servicios en agua potable, carreteras, escuelas, hospitales y otros servicios fueron atribuidos directamente a un Estado desorganizado, burocrático y corrupto. ¿Qué significaba sentar al Estado en el banquillo de los acusados? Que en la nueva administración se comparte el criterio acerca de que la pobreza y la exclusión solo se explican por la existencia de un Estadio disfuncional.
En ese contexto, la mandataria aseveró que uno de los objetivos de su gobierno era organizar un Estado que facilite el desarrollo y la inversión privada. Agregó que para alcanzar ese objetivo se tenía que simplificar el funcionamiento del sistema estatal.
El concepto de un Estado al servicio de la sociedad y que promueva la inversión privada para multiplicar las inversiones, expandir el crecimiento y generar empleo atravesó como una columna vertebral todo el mensaje presidencial. Una tesis organizadora en el mensaje, no obstante que el anuncio de la remuneración mínima vital a S/ 1,300 sorprendió a tirios y troyanos. El motivo: se trata de una medida que solo fomenta la informalidad en el empleo y castiga a los micro y pequeñas empresas que fueron mencionadas en el discurso presidencial.
Una de las cosas que recordó a las administraciones que desarrollan obra y dejan huella fue la enumeración de los proyectos de infraestructura que animan la acción gubernamental: las líneas 2,3,4,5 y 6 del metro; los anuncios de metros para Arequipa y Trujillo; los trenes de cercanía Lima- Ica y Lima-Barranca y la culminación de la Carretera Central.
En síntesis, un mensaje que se caracterizó por la denuncia de la desorganización y fracaso del Estado en los últimos lustros, con una clara ratificación del modelo económico y una clara consciencia de que el Perú debe superar la polarización política que envilece a la sociedad.
















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