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Encrucijadas de José Antonio Kast en Chile

La centro derecha busca consolidarse en el gobierno

Encrucijadas de José Antonio Kast en Chile
  • 07 de agosto del 2026


José Antonio Kast llegó a la presidencia de Chile en marzo de 2026 con un respaldo político excepcional. Según Cadem, inició su mandato con 57% de aprobación. Apenas cuatro meses después, ese indicador descendió a 37%, mientras la desaprobación alcanzó el 60%. La encuesta Pulso Ciudadano de julio resulta todavía más exigente: 28.9% de respaldo y 56.6% de rechazo, con una caída de 14.6 puntos en la confianza presidencial respecto de diciembre de 2025. Aunque ningún gobierno puede ignorar un deterioro de esa magnitud, tampoco sería correcto analizar esas cifras sin considerar el contexto económico y geopolítico que ha debido enfrentar la nueva administración. De hecho, mantener cerca de un tercio de aprobación en el escenario político latinoamericano y occidental sigue siendo un nivel de respaldo nada despreciable. 

La desaceleración económica constituye el principal desafío. En junio, el Banco Central de Chile redujo su proyección de crecimiento para 2026 desde un rango de entre 1.5% y 2.5% hasta apenas entre 1% y 1.75%, en la revisión más severa del año. El ajuste respondió al menor dinamismo de la minería del cobre, la agricultura y la pesca, además del impacto provocado por el cierre del estrecho de Ormuz sobre los precios internacionales del petróleo. El propio instituto emisor reconoce que buena parte del deterioro obedece a factores externos y no a decisiones adoptadas por el actual gobierno. 

Sin embargo, la política rara vez distingue entre causas internas y externas. Para la ciudadanía, lo que importa es el resultado. Las encuestas de Cadem muestran una disminución del respaldo a la gestión económica del Ejecutivo, que pasó de 47% a 42%. También retroceden las evaluaciones sobre la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico, con 38% de aprobación, y sobre la gestión migratoria, con 40%. Al mismo tiempo, el desempleo desplazó a la inflación como la segunda mayor preocupación de los chilenos, solo por detrás de la inseguridad ciudadana. 

Esta realidad deja una lección relevante para los gobiernos de centro-derecha de la región. La promesa de orden, seguridad y crecimiento constituye su principal activo político, pero también el criterio con el que serán evaluados. Cuando esos resultados tardan en percibirse, el desgaste puede aparecer incluso antes de que las reformas empiecen a producir efectos. Se trata de una experiencia que también debería ser observada con atención por otras administraciones de orientación similar, como la que encabeza Keiko Fujimori en el Perú. 

En ese contexto, el balance oficial de los primeros 100 días muestra un avance significativo: el gobierno informó inversiones anunciadas por US$ 22,819 millones como su principal logro económico. Es una cifra importante que refleja la confianza del sector privado y fortalece las perspectivas de crecimiento. Sin embargo, esa inversión deberá traducirse rápidamente en empleo y mayor dinamismo económico. De lo contrario, el impacto político será limitado. No sorprende, por ello, que el 43% de los chilenos considere que la economía empeorará durante los próximos seis meses, frente al 23% que sostenía esa percepción en marzo. 

Donde el gobierno mantiene una ventaja clara es en política exterior. Según Cadem, la conducción de las relaciones internacionales constituye el aspecto mejor evaluado de la administración, con 52% de aprobación. El contexto regional también ofrece una oportunidad singular. La consolidación de gobiernos de centro-derecha en distintos países de América Latina abre la posibilidad de fortalecer una agenda común orientada a la estabilidad macroeconómica, la atracción de inversiones y la defensa de las instituciones democráticas. Al mismo tiempo, las perspectivas favorables para el precio del cobre, proyectado por el Banco Central en torno a US$ 5.8 por libra, ofrecen una oportunidad que Chile no debería desaprovechar. 

La tarea del gobierno consiste ahora en convertir esas condiciones favorables en resultados concretos. Las inversiones anunciadas deben transformarse en empleo visible, la disciplina fiscal debe preservarse como uno de los principales factores de confianza y el liderazgo internacional debe traducirse en mayores oportunidades para la economía chilena. 

Las encuestas son una fotografía del momento, no una sentencia definitiva. Pero sí constituyen una advertencia que ningún gobierno responsable debería ignorar. El respaldo ciudadano se fortalece cuando las políticas públicas producen resultados verificables. Chile dispone de condiciones para recuperar dinamismo y consolidar un nuevo ciclo de crecimiento. El desafío de José Antonio Kast consiste en demostrar que las expectativas que acompañaron su llegada al poder pueden convertirse en una realidad perceptible para la mayoría de los chilenos.

  • 07 de agosto del 2026

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