El 26 de agosto, el gobierno de Keiko Fujimori declaró en emerg...
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) acaba de publicar los resultados de la Prueba PISA 2025, y la fotografía es devastadora tanto para el mundo desarrollado como para América Latina. El informe, elaborado directamente por la OCDE con la participación de 760,000 estudiantes de 91 países y economías, confirma que el promedio de sus 38 países miembros alcanzó los niveles más bajos jamás registrados en lectura, matemática y ciencias desde que existe la prueba. Entre 2015 y 2025, la lectura cayó 28 puntos en los países de la OCDE, el equivalente a un año y medio de aprendizaje perdido, mientras las matemáticas retrocedieron 22 puntos, más de un año de escolaridad esfumado en una década. Casi el 30% de los adolescentes de 15 años en el bloque más rico del planeta hoy es considerado de "bajo rendimiento" en las tres materias evaluadas, frente al 16% de apenas tres años atrás.
Perú, lamentablemente, no escapa a este deterioro, y los datos oficiales confirman un retroceso que borra una década de avances. El país obtuvo 382 puntos en matemática, nueve menos que en 2022 y prácticamente los mismos 387 puntos registrados en 2015. Además, obtuvo 390 puntos en lectura, dieciocho menos que hace tres años y ocho por debajo de la medición de hace una década, según el reporte oficial del Ministerio de Educación con base en los datos de la propia OCDE. En ciencias, el descenso fue menor, con 406 puntos frente a los 408 de 2022, pero suficiente para ubicar al país en el puesto 69 de 91 economías evaluadas, once posiciones por debajo de la edición anterior. Solo el 30% de los estudiantes peruanos alcanzó el nivel mínimo de competencia en matemática, frente al 65% del promedio OCDE. En lectura la brecha se repite, con 42% contra un estándar internacional muy superior. Perú se ubica hoy en el cuarto inferior de los 91 países evaluados, una posición que contrasta dolorosamente con la aspiración de convertirse en miembro pleno de la organización que aplica esta prueba.
Lo más preocupante no es solo el retroceso peruano, sino la evidencia de que ni siquiera dentro de la OCDE hay certezas sobre cómo revertir la crisis. El propio informe admite que la llamada "lectura apresurada", donde los estudiantes leen rápido, pero de forma imprecisa, casi se duplicó entre 2018 y 2025, alcanzando el 9% de los adolescentes evaluados, un síntoma claro de cómo la era digital y la sobreexposición a pantallas están erosionando capacidades cognitivas básicas, incluso, en los países más ricos del planeta. Mientras tanto, en la región, Uruguay lidera con 405 puntos en matemática, seguido de Chile con 403, y Perú comparte el quinto lugar regional con países como Costa Rica, todos muy por debajo del promedio de sus pares de la OCDE.
Semejantes resultados revelan que la educación nacional está en cuidados intensivos y por todos es sabido que sin una reforma integral de la educación que posibilita crear un capital humano educado, con capacidad de innovar y competir en las grandes tendencias de la IV Revolución Industrial es imposible imaginar un Perú desarrollado en el mediano y largo plazo. La reforma de la educación, pues, es un asunto de vida o muerte para el futuro nacional.
















COMENTARIOS