Una vez más el Estado será la causa de problemas...
Todo parece indicar que en los próximos días el Ejecutivo procederá a incrementar la Remuneración Mínima Vital (RMV), luego de que en el Consejo Nacional del Trabajo (CNT) del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo no hubo acuerdo sobre los montos a incrementar. Desde el lado de los empresarios la propuesta pasaba por aumentar alrededor de S/ 100 en tanto que los trabajadores proponían más de S/ 330. Y en el Congreso, la demagogia y el populismo se desbordaban y algunos sectores proponían más de S/ 400.
Lo cierto es que la discusión sobre el aumento de la Remuneración Mínima Vital (RMV) solo compromete al 20% de los trabajadores, porque el 80% restante está en situación de informalidad. Es una discusión para algunos trabajadores privilegiados, es una discusión para las tribunas y de un alto contenido ideológico.
El Perú tiene una de las legislaciones laborales más sobrerreguladas en el mundo, de acuerdo con diversos rankings mundiales, y de allí que no sea extraño el alto nivel de informalidad en el empleo. El aumento y el control de la Remuneración Mínima Vital es uno de los factores que incrementa los niveles de informalidad, porque nada tiene que ver con la productividad de las empresas o las unidades económicas. A más aumento de la RMV más informalidad laboral parece ser el resultado. Vale anotar que el 80% del empleo es provisto por micro y pequeñas empresas que no pueden pagar todas las obligaciones laborales establecidas.
Por ejemplo, hasta antes de que el Congreso anterior sobrerregulara las remuneraciones de las trabajadoras del hogar existía un alto nivel de formalidad en estos servicios. Hoy ese tipo de relaciones parece haber desaparecido, porque en los hogares se prefiere los servicios por horas u ocasionales. Igualmente, la creación de un Bono Especial para el Trabajador Agrario (BETA), por encima del 30% de la RMV nacional, en el sector agrario explica que desde fines del año pasado se pierdan entre 80,000 y 100,000 empleos formales.
La información, las cifras y la data son abundantes para desterrar los aumentos periódicos de la RMV. Sin embargo, los políticos, las bancadas legislativas y los gobiernos siguen empeñados en la cantaleta demagógica, como tributo al triunfo cultural e ideológico de las izquierdas. ¿A qué nos referimos? Las corrientes progresistas, neocomunistas y comunistas suelen demonizar a los empresarios como la fuente de todos los males de la sociedad, como “extractores de la plusvalía y de la riqueza que crean los trabajadores”, no obstante que el derrumbe de los ex países de la Unión Soviética demostró el delirio de las teorías marxistas. La única manera de crear riqueza es a través de la inversión privada y la innovación empresarial.
Por otro lado, la permanente discusión del aumento de la RMV en el Consejo Nacional del Trabajo (CNT) crea un escenario artificial para escenificar una supuesta de “lucha de clases” que no existe en más del 85% de los puestos de trabajo, porque en el Perú falta empleo y en el mundo informal se producen diversas formas de vínculos laborales –al margen de la legalidad– entre empresarios y trabajadores.
En las sociedades desarrolladas –no en las decadentes y agonizantes sociedades del bienestar–, muy por el contrario, la legislación laboral está totalmente desregulada y a nadie se le ocurre fijar el precio de las remuneraciones por encima de la productividad de las empresas y la economía. La flexibilidad laboral es plena en los contratos de trabajo en países que se acercan al pleno empleo, tales como Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Estados Unidos, entre otros.
Una de las paradojas más sorprendentes de esta realidad es que los trabajadores con permanentes controles y aumento de las remuneraciones mínimas vitales, con más sobrerregulaciones laborales que declaran todo tipo de derechos “para contener la voracidad empresarial”, suelen emigrar desesperados a los países con plena libertad en la legislación laboral. Allí están los migrantes de Venezuela y México atravesando el inclemente desierto para encontrar un trabajo en los Estados Unidos.
COMENTARIOS