Jorge Morelli
Una frase vacía, nada más

Reflexiones sobre la Hoja de Ruta del gobierno nacionalista
Dos columnas publicadas hoy son sendas lanzas al corazón del pensamiento Humala. No solo al de la Gran Transformación, que abandonó el primer día, sino también y especialmente a la mediocre Hoja de Ruta, el salvavidas que le alcanzó Mario Vargas Llosa.
La primera columna es la que publica hoy en El Comercio el ex ministro Luis Carranza. Señala que la noción “incluir para crecer” es un falso dogma basado en la suposición de que “hay que redistribuir y transferir recursos de unos a otros para acelerar el crecimiento”. Eso no es sino la reedición de la vieja heterodoxia del primer gobierno aprista, una forma perniciosa de autoengaño, a la que hasta el político aprista renegó hace décadas. Lo que Carranza está diciendo es que la economía se frena porque, desde que se inició, el gobierno humalista se apartó del “modelo” que el Perú venía siguiendo. Nunca hubo tal piloto automático. Que no percibiéramos esto claramente desde un principio solo significa que vemos lo que queremos y no lo que objetivamente tenemos delante.
La segunda columna es la de Carlos Meléndez, hoy en Peru21. Hace tres preguntas medulares a los candidatos regionales y municipales. “¿Su gestión promoverá a un ciudadano individualista y activo o colectivista e inútil? ¿Qué medidas sugiere para reducir la informalidad (desde las contribuciones tributarias hasta la calidad de los servicios ediles)? ¿Plantea límites a la inversión privada en la gestión pública o simplemente convertirá a la municipalidad en una concesionaria de services?”. Esas son, en efecto, las preguntas pertinentes.
Es hora de dejar de lado los dogmas. Keynes tuvo razón ante la depresión de los 30. Von Hayek la tuvo ante la inflación de los 70. El liberalismo y el intervencionismo me han parecido siempre solo medias verdades.
Pero la Hoja de Ruta nunca fue otra cosa que una frase vacía con la que se engañó a la mayoría porque recibió el aval de quien tenía la autoridad para hacer posible ese autoengaño colectivo.
Por Jorge Morelli
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